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Nota: Hace un año, Kristine Guzman me invitó a participar con un texto en el catálogo del artista holandés herman de vries; y me insistió en que hablara de la tierra (leonesa, tan mía) desde el corazón. Al principio me costó, y luego podría haber seguido y seguido… ¡Gracias, Kristine! Me encanta el catálogo, y también la obra y la figura de este artista y poeta de la simplicidad, de la naturaleza y de la vida… Su exposición “chance & change” (casualidad / oportunidad y cambio) se puede ver en el MUSAC hasta el mes de febrero de 2018.
Mi texto acompaña en el catálogo la parte de la exposición de herman de vries que tiene que ver con las tierras de León —este artista ha ido construyendo a lo largo de los años un museo de las tierras del mundo—.

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cuaderno de notas

(inspiración, expiración) de la tierra

por: eloísa otero

“Ya nadie nos moldea con tierra y con arcilla,
ya nadie con su hálito despierta nuestro polvo”.
Paul Celan

“El más pequeño acontecimiento repercute en el devenir de la entera comunidad y en el curso de los astros porque las fuerzas espirituales de arriba dependen de la influencia y energía que reciben de abajo. Ayer estábamos aquí y mañana ya no estaremos, pero incluso en nuestra ausencia permaneceremos siempre y no sólo en el recuerdo que hayamos dejado, sino verdaderamente en los otros, porque un hombre lleva en su interior a todos los hombres”.[1]
Moisés de León

Algo se activa en mi cuerpo, y en mis entrañas, cuando regreso a uno de los pueblos de mi imaginario después de muchos años. Un pueblo ahora desolado, casi fantasmal, del que han huido los pájaros y donde aún sobreviven algunos perros ladrando para ahuyentar a la muerte.

Entro en una de las casas de piedra que amenaza ruina, la puerta de madera está entreabierta, crujen los goznes como urracas. Inexplicablemente el interior apenas ha sido arrasado. Desde la pared, una cabeza de ciervo con hermosas astas me da la bienvenida. Todavía pende un cuadro ladeado en el que un pincel infantil esbozó unas mieses amarillas pobladas de avutardas bajo el cielo azul sembrado de nubes y palomas. Al lado, una chaqueta de lana apolillada cuelga de una pezuña de jabalí, en un perchero surrealista. Huele a madera mojada y a cañerías. Es un olor añejo, desagradable, que apenas reconozco.

Si tuviera que describir la tierra de mis raíces buscaría aromas capaces de transportar el espíritu a un mundo feliz que ya no existe: leña recién cortada, humo de hoguera, jazmín y lilas, hierbabuena, boñiga de vaca, membrillos, niebla sobre la ropa recién lavada y tendida en la huerta… Pero en mis evocaciones, nada más aflorar, esos aromas se desvanecen como polvo en un halo de luz fugaz.

Así que cierro los ojos, salgo a la calle vacía y tomo aliento de ese aire que ahora huele a primavera y a hierba verde, antes de que se disipe, para emprender un camino sin retorno a través de los paisajes amados que atan mi memoria al olvido. Como un manantial, dejaré que fluyan recuerdos y palabras de otro tiempo.

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Kristine Guzmán en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

Kristine Guzmán en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

KRISTINE GUZMÁN

ARQUITECTURAS DEL DESTINO

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 11 de febrero de 2017 en la última página de El Día de León)

Hace trece años que llegó a León como coordinadora general del MUSAC. Aquí ha nacido su hija, que ahora tiene 9 años, y aquí le gusta vivir, junto a la Plaza del Grano, de la que se confiesa enamorada. “Es un lugar que parece congelado en el tiempo, espero que no la destrocen”.

Kristine Guzmán nació en Manila, islas Filipinas, en el cinturón de fuego del Pacífico. Tímida y autoexigente, lleva el arte y la ciencia en los genes: su bisabuela era actriz, su abuela pintaba acuarela china, y ella creció entre la clínica de su abuelo y la farmacia de su abuela. “Mi hermana mayor es neumóloga. Yo pensé hacer Medicina… y al final me decidí por Arquitectura”. En su país, propenso a terremotos y tifones, esa carrera en la que se licenció en 1996 se enfoca como algo muy práctico. “Te enseñan a edificar, pero no a pensar en otras formas de construir para mejorar la vida de la gente”.

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