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Juan Rafael, en 1993-1994. Foto: Eloísa Otero.

Juan Rafael, en 1993-1994. Foto: Eloísa Otero.

TINTA CHINA

Eloísa Otero

— — —

Hay que evitar asimismo que los versos inscritos asfixien
las figuras pintadas.

ZHENG LI

A Juan Rafael

Imagínate a Severo Sarduy conversando con Botero:
¿Y  por qué dejaste de pintar ese gato?
Porque se iba convirtiendo en un tigre.

Un mapa mudo
indescifrable
para la travesía.

No hay derrotero en la carta
de marear
ni libro que contenga las derrotas.

* * *

Complicidad.
Aparente escritura cuneiforme.
Signo mudo. Pero signo.

* * *

Oscurecimiento del significado
donde no hay palabra
y la escritura es silencio
y se incorpora
a la materia.
Fósil.

* * *

ROBAR LA MIRADA
Cuando la mirada es un viaje
lleno de desatinos:

danza gestual,
sin freno,
del escrutador que no adivina
que sólo lo descifrable
por la mano
sigue siendo tacto,
cicatriz
en la tela,
sutura.

* * *

… pero los signos caen del cielo,
son ilegibles sobre el papel de arroz,
enigmas
sin sentido.

(su escritura no es un hecho del lenguaje)

* * *

Los signos:
esos que brotan
casi por azar,
manchas
de brocha,
perfil de espátula,
se colocan
en un espacio vacío
y la narración es ininteligible,
aunque expresiva.

Necesidad infinita del habla.

* * *

…y ni la lluvia logra embarrar las huellas
de una escritura anterior a la palabra
escritura que nada transcribe ni comenta
inconvertible en sonidos
deriva caligráfica.

* * *

La voluntad creativa es paciencia.

Díselo al que traza su dibujo sobre la arena
de la duna
y teme al viento,
o al que se expresa con ritmos sujetos
a la petrificación.
— No puedo hacerte caso… ¡que se me seca!,
y da unos brochazos rápidos sobre la tela,
aplica la espátula.

* * *

Traviesamente tú también te estás pintando ahí,
los mapas interiores,
su código secreto.

Piensa en las maniobras con que se trucan
las imágenes al revelar, por ejemplo,
una fotografía.
Piensa en una mano que acaricia el aire
para morder una sombra
o aclarar una zona concreta del papel
emulsionado.

* * *

Con esa configuración y no otra,
como una piel que devorase
al propio cuerpo:
así elabora el cuerpo de las telas,
—en realidad
donde no hay luz
no hay luz,
y el silencio
se ha disuelto en el vacío.

Paisaje nocturno.
Imposibilidad del discurso.

* * *

Con látex improvisa textos invisibles
sobre una pared tatuada
con tinta china:
“rincones prohibidos
dientes muertos
paredes tiesas”.

(Labios rotos
boca muda)

* * *

CUENTA
TE
UN
CUENTO

(—No miento, son historias)
y en la tela hay un puente
con hojas de periódico
de gran tirada

maquillaje narrativo,
espejismo semántico.

* * *

ÁREA PRESA
Ahora la incógnita está en esa tela blanca
grapada a la pared
donde el azar dibujó una línea quebradiza,
la misma que se repite idéntica
en otras telas
antaño suspendidas,
rebosantes de humedad en el pequeño espacio
donde todo es frágil
hasta la menudencia.
La escritura puede esperar
y se enmaraña.

Desorientación y destrucción de las certezas.

* * *

Sobre la tela un simple trazo.
Un nudo en una red de conexiones invisibles.

Velocidad de la mirada
hasta reconocer, de pronto,
las formas.

* * *

Del vacío silencioso surge
esa pulsión,
sabiendo que el lenguaje
las palabras
ya no son de fiar. De ahí
el mensaje
invisible
inaudible
—¿cómo se siente algo que no podemos percibir?—
insignificante.

* * *

DESCRIBIR SILENCIOS
Pero la escritura no sólo es un paisaje del que emanan soledades absolutas
como en las cien novelas ilegibles
de Xu Bing
tan bien pintadas
o en sus bonitos libros encuadernados
para ciegos
encima de una mesa
y junto a la mesa una silla y arriba
en el techo
colgando
una lámpara.

Súbito una luz
sobre el oscurecimiento
que atrapó la mirada.

… ¿Y para qué necesita un ciego una lámpara?

* * *

A veces sucede:
traspaso el umbral
me cuelo en ese espacio donde el sonido no circula
y el pensamiento es sueño que ni se pronuncia.

— — —
ELOÍSA OTERO (Del libro ‘Tinta Preta’. Diputación de León, Colección Provincia de Poesía, 1999)

"Cuenta te un cuento", un cuadro de Juan Rafael en proceso. Foto: E. Otero.

“Cuenta te un cuento”, un cuadro de Juan Rafael en proceso (1993-1994). Foto: E. Otero.

"Cuenta te un cuento", un cuadro de Juan Rafael terminado (1993-1994). Foto: E. Otero.

“Cuenta te un cuento”, un cuadro de Juan Rafael terminado (1993-1994). Foto: E. Otero.

Fotografía: Carlos Álvarez Calvo.

Fotografía: Carlos Álvarez Calvo.

DE LOS VIAJES

Eloísa Otero

— — —

Mirar lo que está lejos
dentro del alma.
ANTONIO MACHADO

I (navegar)

Las anémonas ocultaron la botella y su mensaje
hasta que el corcho se picó y el agua
disolvió la tinta y el papel.

II (volar)

Un ciruelo y una flor.
(Sueño con la fruta madura)

III (errar)

Extraños silencios los que ponen en camino, llenos
de preguntas asaltadas (y la brújula
para qué la quiero
y el mapa
con las líneas de la vida).

Estoy que no trino. Ahueco el ala.
Lejos de casa. De la nata espesa
y el azúcar.
(Sin crear grandes obras,
sin pasarlo fetén)

El universo, la savia de la vida
es también esto: oler la tierra
húmeda en el luscofusco, recibir una cagada
de cigüeña en la cabeza,
pulsar ese botón extremo y añorar los bosques,
el fuego, el aullido de los coyotes,
la compañía discreta de otro neardental.

IV (emigrar)

Viajar es trazar en el mapa una deriva,
esquivar la catástrofe sin otro rumbo
que la propia chamba.

Pero la suerte se tuerce cuando calcas
la huella
y descubres un ángel
que te protege de todo menos de ti misma.

Si te hubieras quedado donde estabas…

V (explorar)

Recorreremos grandes distancias
con botas de siete leguas estelares,
para no volver.

Evocaremos el origen hasta alcanzar
un punto de no retorno.

(Distancia: la tranquilidad posible)

VI (rodar)

No hay lugar para los pies descalzos
ni orilla de la playa un sol
poniente rojo abismo verpertina
luz. No hay lugar
donde inclinarse o replegar la imagen
que construyes, el olor
ensimismado.

VII (correr)

Hasta virar a casa,
el cuartito, un renglón
y tú seguido

— — —

ELOÍSA OTERO (Poema publicado en la revista digital Respiro. 2004)

Guadalupe.

Guadalupe.

NANAS PARA GUADALUPE

Eloísa Otero

— — —

Para Mª José Alvarez y Víctor M. Díez

Non hai relato
sen voz,
non hai tenrura
sen xesto.

O relato, o tenreiro,
poñen algo en tensión;
a voz, o xesto,
pulsan os mecanismos das preguntas,
descubren a miúdo escaleiras,
caligrafías encubertas.

No hay relato
sin voz,
no hay ternura
sin gesto.

El relato, lo que es tierno,
ponen algo en tensión;
la voz, el gesto,
pulsan los mecanismos de las preguntas,
descubren a menudo escaleras,
caligrafías encubiertas.

A voz crea o mundo.
Os xestos de cotío
son de amor
cando ti chegas.

Arrólote nun idioma
que eu non coñezo.
Nun idioma que ti tampouco entendes.
Arrólote.

 La voz crea el mundo.
Los gestos cotidianos
son de amor
cuando tú llegas.

Te arrullo en un idioma
que no conozco.
En un idioma que tú tampoco entiendes.
Te arrullo.

Edredón o teu berro
cheo de música,
zunzún,
axóuxere,
espírito, forza
na páxina
do esquecemento.

Illa: abstracción lonxana
mentres que non atopo as verbas
capaces de habitala.

Edredón tu berrido
lleno de música,
zunzún,
sonajero,
espíritu, fuerza
en la página
del olvido.

Isla: abstracción lejana
mientras no encuentro las palabras
capaces de habitarla.

Deixa de mamuxar e zuga a teta,
vai. Cousa, chícharo,
garavanciña marela, escaravello
xoguetón.
Zuga no zume a miña alma,
a miña substancia,
o principio vital.

(Apalpas, escoitas, ollas, cheiras, comes
mellor que calquera especie protexida.
Agora non é preciso que fales
para contar o ben que estás.)

Deja de reburdiar y chupa de la teta,
¡va!. Cosa, guisante,
garbancita amarilla, escarabajo
juguetón.
En el zumo chupa mi alma,
mi sustancia,
el principio vital.

(Palpas, escuchas, miras, hueles, comes
mejor que cualquier especie protegida.
No es preciso que hables ahora
para contar lo bien que estás.)

Mincha,
carne da miña carne
envolta
en presentimentos,
no fío do real.

Noite na noite. Poden chiar as galaxias
mentres ti, luceiro,
brillas no meu ventre ferido.

 Caracolita,
carne de mi carne
envuelta
en presentimientos,
en el filo de lo real.

Noche en la noche. Pueden chillar las galaxias
mientras tú, lucero,
brillas en mi vientre malherido.

Sentar a beleza
no colo
e despois deixar que fuxa
como unha bolboreta,
como unha maruxiña,
como peixe esbaradizo entre as mans…

Sentar a la belleza
en el regazo
y después dejar que huya
como una mariposa,
como una mariquita,
como pez resbaladizo entre las manos…

Agora, a túa avoa
amósache
como escoitar o mar
nunha buguina.

(Non esquezas)

Ahora, tu abuela
te enseña
cómo escuchar el mar
en una caracola.

(No olvides)

— — —
ELOÍSA OTERO
Estas Nanas para Guadalupe, escritas originalmente en gallego con motivo del nacimiento de mi sobrina Guadalupe, se publicaron en el nº 9 de la revista ‘El rapto de Europa’ (mayo 2006), con algunas erratas únicamente atribuibles a la autora. Gracias a las correcciones de Francisco X. Fernández Naval, ‘Chisco’, reescribí esta nueva versión, corregida y aumentada (y bilingüe).

CARTAS CELTAS

Eloísa Otero

— — —

Buscando papel para escribir a una amiga, se me
ocurrió, mientras buscaba, que no era amiga mía.

P. HANDKE

“Lo siento por ti, pero voy a escribirlo todo”.

Tal vez así pretendías que yo me involucrase, que contara mi versión de esta historia. Tengo una pequeña ventaja: tus cartas: Con ese regusto a lo perdido y lejano de las frases.

Porque quizá se escriba también para que alguien en concreto sepa… y aquí la palabra sea ya presuposición, duplicidad, pérdida.

Ya sabes.

  * * *

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El pasado domingo 9 de agosto de 2015 se celebró el primer aniversario del Museo de la Industria Harinera de Castilla y León (MIHACALE), con sede en la localidad leonesa de Gordoncillo. Para celebrarlo realizamos una actuación poético-circense en el Auditorio del museo, en la que intervinimos los poetas Silvia Abad Montoliú, Jorge Pascual y Eloísa Otero, junto a los acróbatas y malabaristas Pablo Parra y Elena Cennerelli. El precioso cartel es obra de Juan Rafael.

11-cartel-cartas-acrobaticas

Cartel del espectáculo “Cartas acrobáticas”, en Gordoncillo.

LOS POEMAS

Como enredando hebras de lana virgen
alrededor de un huso
pero sin tiempo para hilar
la hebra
y que crezca larga con las caricias de los dedos
a falta de rueca
hilar al hilo
de los días, hasta que encallezcan
las yemas del índice, del pulgar,
del anular, qué taquicardia…
y sin tiempo para hilar un poema
para tramar
algo
con todas estas crechas, rizomas,
palabras esquiladas que grafitan por libretas
en hebras en tinta todavía
y aún por devanar
qué devaneo
y con mucha
broza.

ELOÍSA OTERO

Cartas acrobáticas foto Miriam Vega

“Cartas acrobáticas”, saludo final. Silvia Abad Montoliú, Eloísa Otero, Pablo Parra, Elena Cennerelli y Jorge Pascual. © Fotografía: Miriam Vega.

Recital solidario con motivo del 15 aniversario de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). León, 12 de septiembre de 2015.

Recital solidario con motivo del 15 aniversario de la ARMH. Auditorio de León, 12 de septiembre de 2015.

Poema de Eloísa Otero leído el 12 de septiembre de 2015 en el recital con motivo del 15 aniversario de la Asociación para Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH):

UN POEMA ES UNA HOGUERA PARA ENGAÑAR A LA NOCHE

(Leyendo a John Berger:
…y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos…)

Durante todo ese tiempo que no cuenta
solo he podido rastrearte con palabras
en las que te hacías presente como una catarata en la niebla,
como si todavía pasearas por la vieja casa
tosiendo y arrastrando los pies
cuando nadie imaginaba lo que iba a venir

pero tu cuerpo está ahora más allá del tiempo
y, desde las entrañas de lo real,
el pasado reclama una mirada del presente

así pues, indiferente al desenlace,
este poema enciende una hoguera para engañar a la noche
y decide atravesar las historias de los que nunca volvieron
para decir que esperaban algo mejor
de este mundo real que es el nuestro
y que aquello a lo que fueron sometidas nuestras vidas
sigue siendo intolerable

(Cuando se dice de algo que es intolerable
resulta inevitable pasar a la acción)

El poema continúa atravesando ese tiempo que no cuenta
hasta llegar a la vieja casa de nuestra memoria
en la que todavía cuelga tu bufanda en el perchero
y se escucha tu tos

porque solo en el poema puedo rastrearte
con voz cada vez más queda
como una oración
hasta encontrar al fin la paz

solo en el poema puedo pasar a la acción
crear un lugar
donde decir: existes,
estás en mí porque yo solo soy contigo dentro
y nuestras vidas no son solo nuestras vidas

solo en el poema puedo tramar mi estrategia
frente a ese absurdo silencio
que acabará cubriendo de sal nuestros recuerdos

y solo en el poema puedo proyectarte hacia el futuro
y decir: existirás
estarás en mí, contigo dentro, para recordarme,
para recordarnos
que aquello a lo que fueron sometidas nuestras vidas
sigue siendo intolerable

ELOÍSA OTERO