David ‘Gufer’ en la última página de El Día de León. / Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

DAVID FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ, ‘GUFER’
/ Pequeño empresario, ferretero, músico

DAME UN CHISME PARA…

“Mantenemos la forma campechana de despachar”, afirma este bajista rockero que relevó a su padre al frente de una ferretería en La Sal

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 13 de enero de 2018 en la última página de El Día de León)

Gufer, la ferretería entre doctor Fléming y doña Urraca, no es sólo un apretado y ordenado bazar colmado de artículos muy variados. “Tenemos un poco de todo, desde una punta a una churrera de aquellas de la abuela…”, dice David, el alma de este pequeño negocio que en tiempos de crisis, y pese a la competencia, ha logrado mantenerse y ampliar el local.

Abundan las ferreterías en el viejo barrio ferroviario y también los bazares chinos (hay uno justo al lado), pero a David no parece importarle. ¿Su secreto?: “Ofrecemos calidad (primeras marcas), servicio (puede venir cualquiera, sin saber muy bien lo que va a necesitar, y le asesoramos) y precio (es preferible ganar menos y que entre más gente)”. Todo el barrio lo sabe. Detrás del mostrador, David y su colega Javi (por las mañanas también está Noelia) atienden a los clientes con rapidez y viveza, preguntan, buscan la mejor solución al problema (un manguito, un ahuyentador de animales, un grifo, una herramienta, una cerradura…). Siempre se aprende algo de estas conversaciones, mientras se espera a la cola. “Ferretería de barrio, buenísima atención, pocas quedan de este tipo”, “Esmerada y profesional atención”, “Calidad y servicio profesional, se encuentra de todo al mejor precio”… son reseñas que se pueden ver en Google.

“Esta ferretería tiene casi 40 años y ha mantenido la forma campechana de despachar”, señala David. “Intentamos servir a la gente, entender sus necesidades, tratarla bien, tener paciencia. Mi padre decía que hay que estar agradecido al que entra por la puerta, que es el que te da de comer. Cuesta mucho hacer fiel un cliente”.

Sus padres, Tomás y Socorro, fueron emigrantes, y David nació en 1973 en La Lorena (Francia). “Ellos trabajaron, ahorraron y compraron este local. Cuando yo tenía 5 años y mi hermano 7, volvimos a León. Mi padre entró en la construcción, le explotaban. Como tenía el local, se lanzó a montar un pequeño negocio”. David estudió Maestría Industrial y pronto entró a trabajar en distintas cosas, sin dejar de echar una mano en la ferretería. “Siempre me gustó”, asegura. Además, tenía otra pasión: el rock and roll. Para comprar su primer bajo, a los 16 años, fregó platos en un restaurante chino. Pasó después por una fábrica de básculas de camiones, una fundición en Carrión de los Condes, la construcción, talleres Celada… hasta que su padre se jubiló, a principios de siglo, y David tomó las riendas del comercio familiar. Hace 8 años montó otra ferretería Gufer en Eras, y luego la trasladó a la Avenida de Roma. “No daba para meter a nadie, así que la dejé y amplié aquí, donde sí hacía falta otra persona. Dicen que éste es un barrio marginado, pero no; hay de todo, y sobre todo gente trabajadora, obrera, de pueblo….”.

Se levanta a las 7 de la mañana y se define como extrovertido, cabezón y persistente en lo que emprende. Su lema: “Cuida todo lo que hagas, que la vida te lo acaba devolviendo”. ¿Aficiones?: “Mis hijos (niño y niña, mellizos), la tienda, el gimnasio, la música…”. Habla ilusionado de su nueva banda de rock & roll, Soulbiters, que se presentará en directo cuando terminen de grabar su primer disco con el sello La Isla Cósmica (en Trobajo del Camino). En los 90 ya formó parte de los Invaders, un grupo de punk-rock que grabó dos singles y un LP. “Aquella fue una bonita etapa de la música en León… Vamos a ver qué pasa ahora, y más a nuestra edad, que volver a la música es todo un logro”.

Mientras charlamos, la tienda se ha llenado de gente y Javi no da abasto. David me deja raudo para ponerse a despachar con una sonrisa. Sus amigos le definen como “un tipo guay”, y es cierto. Los dos, Javi y él, parecen dos ángeles del metal.

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