OPINIÓN / VILANOS

Democracia y visión de futuro

“Cobran una pasta por hacer su trabajo, deberían hacerlo bien, lo mejor posible, pero… ¿dónde están cuando no están donde tienen que estar?

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 8 de julio de 2017 en El Día de León)

“Nuestros gobiernos democráticos no dejan de ser la visión de futuro de aquellos gobiernos griegos que definieron la democracia hace 2500 años”. La frase la decía Robert Redford (en su papel de profesor universitario de Ciencias Políticas) en la película “Leones por corderos”, que hace unos días pusieron por la tele. La cacé al vuelo y la apunté, con idea de buscar un rato para repasar la época de Pericles, el político y orador que revolucionó el sistema político y social en la Atenas del siglo V antes de Cristo, y que para ello supo rodearse de las mejores mentes de su tiempo en todos los campos: política, filosofía, arquitectura, artes, historia, literatura… Me encuentro la frase ahora, con otras apuntadas estos días (como “cuando falla el Estado es cuando se crea la mafia, por eso está todo patas arriba en este país”, dicha por un amigo ceramista), y entro en la Wikipedia para ir saltando de entrada en entrada (democracia ateniense, siglo de Oro de Pericles…) y redescubrir cuán poco hemos evolucionado políticamente desde entonces, y qué fácil es reducir a caricatura el mundo en que vivimos.

“El Parlamento Europeo es ridículo, muy ridículo”. Lo ha dicho el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, bastante enfadado, en el pleno del Parlamento Europeo que tuvo lugar el pasado martes. En esa sesión estaba previsto hacer balance de los seis meses de presidencia maltesa de la UE. Cuando el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, tomó la palabra para exigir solidaridad comunitaria en la crisis de los refugiados, entre otros asuntos… apenas había 30 eurodiputados en el hemiciclo (dos de ellos españoles: Rosa Estarás, del PP, y Maite Pagazaurtundúa, de UPyD) de un total de 751 (menos del 5%). Muscat no habló mucho, su intervención apenas duró diez minutos. E inmediatamente después tomó la palabra Juncker: “El Parlamento europeo es ridículo, muy ridículo. Saludo a la treintena de eurodiputados que se han tomado la molestia de estar en esta sala. Esto no es serio”, dijo, expresando un malestar que deberíamos sentir todos los ciudadanos y ciudadanas europeos.

Porque este Parlamento, única institución comunitaria elegida por sufragio universal, está compuesto por 751 eurodiputados de 28 nacionalidades (54 de ellos españoles), y cuenta con un presupuesto anual de 1.900 millones de euros. Cada eurodiputado cobra al mes 8.020 euros brutos (6.250,37 euros netos). Los 751 eurodiputados han sido elegidos por nosotros para representarnos, y deben velar por el cumplimiento de nuestros derechos y libertades y por la mejora de nuestras condiciones de vida. Cobran una pasta por hacer su trabajo, deberían hacerlo bien, lo mejor posible, pero… ¿dónde están cuando no están donde tienen que estar?

Algunos achacan la baja asistencia a los plenos a las “múltiples reuniones de comisiones parlamentarias y grupos de trabajo” que se solapan a la misma hora. Pero ese hemiciclo prácticamente desierto en la mayoría de sus sesiones plenarias no deja de ser la imagen, y la caricatura, de nuestra “democracia europea”. Una democracia transnacional cuyas políticas en materia de migración socavan la protección de los Derechos Humanos, favorecen a las mafias que trafican con los migrantes y están abocando a la muerte, el sufrimiento, la enfermedad y la pobreza a millones de personas que huyen de sus países en guerra.

Mientras, este mes de julio ha comenzado en León la celebración, con numerosas actividades, del Milenario de la promulgación por el rey Alfonso V del ‘Fuero de León’ (30 de julio de 1017), un conjunto de 48 preceptos que algunos historiadores consideran “la primera representación de los derechos fundamentales de los ciudadanos en la historia de Europa”. Por cierto que en la nota de prensa del Ayuntamiento de León se confunde el ‘Fuero de León’ con “los célebres Decreta”, redactados casi dos siglos después, en 1188, durante el reinado de Alfonso IX, y que en 2013 fueron reconocidos por la UNESCO como “Memoria del Mundo”, por contener “la referencia al sistema parlamentario europeo más antigua que se conozca hasta el presente”.

Presumimos de “León cuna del Parlamentarismo” pero no nos engañemos: ni el leonés, ni el inglés, ni ninguno de aquellos embriones de Parlamentos medievales tienen nada que ver con nuestros actuales Parlamentos, que, a su vez, tampoco parece que respondan a nuestras expectativas, ni como ciudadanos de un país y de una Europa realmente “democráticos”, ni como herederos del pensamiento y la filosofía de la Grecia clásica.

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