Manuel Alonso Ortega (Manuel AO), en la última página de El Día de León. Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

MANUEL ALONSO ORTEGA

ACTOR PERMASOCIAL

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 17 de junio de 2017 en la última página de El Día de León)

Como poeta, músico, performer… pero sobre todo como actor, dramaturgo y director teatral, Manuel AO lleva varios años involucrado en algunos de los proyectos culturales más interesantes que se vienen desarrollando en León.

Nacido en 1979, se crio en San Andrés del Rabanedo y fue un buen estudiante, hasta que le salió “la vena rebelde”. Ahora se arrepiente un poco de no haber hecho una carrera. Curioso como es, y con su capacidad para memorizar (“eso es técnica”, dice), le hubiera gustado estudiar ciencias, imagen, audiovisuales…. “Llevo afiliado a la ONCE desde que tenía once años. Tengo un 66% de discapacidad visual, aunque eso nunca me ha impedido llevar a cabo todo lo que me he propuesto”, advierte. Nadie lo diría, si no fuera por cómo acerca cualquier papel a sus gafas, para que sus ojos azules puedan leer. A los 18 años empezó a trabajar en la ONCE y ahí sigue, vendiendo el cupón frente al ambulatorio de La Condesa. ¿Cómo se ve la ciudad desde ahí? “Con los años la gente te conoce, te cuenta historias… y esa proximidad es lo que más me gusta. Y que el trabajo me deja tiempo para leer, escribir, pensar…”.

Manuel AO es autoexigente y uno de sus retos pasa por “aprender a vivir sin miedo”. Hiperactivo y provocador, es también divertido, ilusionante, postdramático. En su cabeza bullen ideas y proyectos que gracias a su capacidad de trabajo acabarán tomando forma. Con el tiempo ha logrado encauzar su rebeldía y, en ese sentido, 2011 resultó crucial en su trayectoria: “Fue el año del 15-M; en León se ocuparon espacios (La Nave, El Laboratorio) en los que confluimos gentes muy distintas y con ganas de hacer cosas. Y empecé a estudiar Arte Dramático en la Escuela Municipal de Teatro. Eso aportó un cambio de orden en mi vida. Dejé ese ‘carpe diem’ tan punk, tan nihilista, y me centré. Necesitaba invertir tiempo en algo que me apasionara, abrirme a otras incertidumbres…”.

Antes había hecho cabaret con gentes del CCAN, pequeños espectáculos relacionados con la poesía, lo preformativo, lo teatral. “Empecé a investigar, a encerrarme en casa a estudiar… ”. En 2012 entra en el grupo universitario El Mayal, con Javier R. de la Varga, y estrenan ‘La Patada’. Por esas fechas conoce a Carlos Ordás y fundan Producciones Infames (Pi), productora independiente enfocada a las artes vivas, el teatro, la música…. En 2014 crean Acéfalo Narciso Teatro (ANT), compañía desde la que ha dirigido (y actuado en) más de cinco montajes, junto a Andrea Soto: ‘Beat Room’ (sobre la ‘generación beat’), ‘60 bpm’ (obra experimental sobre el tiempo), ‘Post Scriptum’ (sobre textos de poetas suicidas), ‘En la línea del frente’ (teatro del absurdo para público familiar)… Como se pudo atisbar hace días en el premiado espectáculo “Hotel Las Vegas**”, en El Albéitar, Manuel AO no renuncia a explorar las fronteras de ciertos tabúes (la desnudez, el sexo, las drogas…): “Vivimos en una sociedad muy pudorosa, pero que a la vez genera mucha violencia, y siempre se castiga a los mismos”. A la vez, continúa como actor en El Mayal y muy pronto estrenarán ‘I’, adaptación libérrima de ‘Noche de Reyes’ de Shakespeare.

Colabora con artistas multidisciplinares, imparte talleres en centros sociales (como el CSO El Faro), se involucra en festivales de música y poesía (Tesla, Urogallo…), o en performances (memorable fue su acción ‘Pornoterrorismo en la Universidad de León’, con Javier Largen y varios colegas)… Otra de sus grandes pasiones es la batería. Ha tocado con Los Aberrantes y Eskáñamo, y ahora con Los Lupas (“sí, todos tenemos gafas”). “Colaborar con otros en las artes vivas es hacer red, es tejer entre todos nuevas redes de producción y de trabajo. De cada proyecto surge una nueva colaboración. En eso consiste la Universidad permasocial…”.

 

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