OPINIÓN / VILANOS

Desmemoriados

“Pensar sobre la realidad no es asunto baladí. ¿Dónde puede uno situarse para ver o entender mejor lo que sucede?

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 27 de mayo de 2017 en El Día de León)

Nuestra vida no deja de ser un catálogo de imágenes perdidas. Olvidamos. Cada vez más deprisa el hoy ya es ayer, y de lo que sucedió hace un mes, por no ir más lejos, ya no se acuerda nadie. No sólo nos pasa a nosotros. La propia sociedad es amnésica. De algo así, y de mucho más, habla el libro “No me acuerdo” (Ed. Mr. Griffin), de Yago Ferreiro y Gabriel Quindós, que tan poco ha gustado (sobre todo una de las dos mitades del libro, la más ácida) a una pequeña parte de la (ya no tan) joven intelectualidad leonesa. Sin embargo, mi amigo Cisco Novo, periodista gallego que casi no conoce a nadie en León, lo fue devorando fragmento a fragmento y no paró de reírse, divertido, con esa parte final en la que, a base de no acordarse, uno de los autores le rasca en la rabadilla a los escritores zarapitos de Provincia, que son los que tienen el pico largo y la pluma corta. De alguna manera, como hicieron Brainard y Perec en su día, Ferreiro y Quindós, al recopilar sus olvidos, no dejan de construir un archivo que les describe a sí mismos y a su propia épica (debería haber escrito “época”, aunque la errata también resulta significativa).

Eso de “pensar” sobre “la realidad” no es asunto baladí. ¿Cómo se piensa? ¿A partir de qué? ¿Desde qué punto de vista? ¿Dónde puede uno situarse para ver o entender mejor lo que sucede? (Por ejemplo: “fuera de lugar”, a la manera de Luis Grau en sus artículos de opinión, o “despierto y por la calle”, en el estilo fragmentario de Ildefonso Rodríguez, o con “el dardo en la palabra”, como hacía Lázaro Carreter…).

“No me acuerdo de cuándo dejé de leer las columnas de opinión de los diarios generalistas. Llegué a convencerme de su futilidad al comprobar que en la mayoría de ellas solo se contaban asombrosos sucesos como la falta de adoquinado en las calles céntricas de la Gran Ciudad, las noches de ligoteo y copas de un grupúsculo de escritores progres, o una mezcla patética de ambas”, escribe Yago Ferreiro en “No me acuerdo”. Algo de eso hay.

Además, como escribió Michi Panero (Javier Mendoza ha rescatado sus textos en el libro “Funerales vikingos”): “Mejor no entender nada, ni la mezquina –y actual– Historia de España, ni su mapa de barbaries, de mal gus­to, de desprecio; quizás sea mejor, lo dijo un maestro mío, la destrucción, el fuego. Al final, la Historia lo demuestra, aquí no se rescata nada, puesto que todo está basado en el olvido, en la banalidad; artículos como éste, y he visto miles, millones, son perdonados porque se hacen invisibles, amarillo papel para justificar una magra prebenda…”.

Así que, por no “pensar”, quizá merezca más la pena dar un repaso a esas locas gentes leonesas que hacen cosas de verdad, contra viento y marea, sin subvenciones ni favores. Gentes que ponen su energía y creatividad al servicio de proyectos que acaban contagiando empatía y ganas de hacer cosas, de compartir experiencias y emociones, de ir más allá de la rutina en nuestras pequeñas vidas…. Porque una ciudad es también la manera de vivir y de crear de sus habitantes.

Este sábado 27 mayo se estrena en El Albéitar “En la línea del frente”, la nueva obra de Acéfalo Narciso Teatro, el grupo experimental con el que Manuel AO y Andrea Soto no paran de sorprender a quienes les seguimos desde que, en 2014, realizaron en una habitación del Hotel Quindós el primer pase de lo que sería “Beat Room Hotel”, su primer espectáculo.

Comienza estos días el rodaje de “La proeza”, un corto de Isaac Berrokal (el director de “La trampa”), producido por Bambara Zinema, joven productora leonesa encabezada por dos facilitadores incansables, Isabel Medarde y Sergio González “Mao”. Rodar este corto no deja de ser una proeza, y en él debutarán tres leonesas con mucho empuje: Divina Quinina, Chiti-Concepcion Abraira y la jovencísima Ágrata Andrés Vergara.

A primeros de junio tendrá lugar, al fin, después de muchos meses, el visionado de “Media hora y un epílogo”, el primer largo de Epigmenio Rodríguez (otra proeza rodada en León y provincia), en el que han participado y colaborado muchísimas gentes leonesas de todos los pelajes.

Y todavía se puede ver en Kanya Enmarcación la exposición “Haikus de estantería” con la que el polifacético músico leonés Juan Luis García está dando la vuelta el mundo por la Red, invitando a construir pequeños poemas a partir de títulos de libros. Como ese que dice: “No me gustaría palmarla / Explorando el mundo / El fin de semana”. No se los pierdan.

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