Archivos para el mes de: mayo, 2017

OPINIÓN / VILANOS

Desmemoriados

“Pensar sobre la realidad no es asunto baladí. ¿Dónde puede uno situarse para ver o entender mejor lo que sucede?

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 27 de mayo de 2017 en El Día de León)

Nuestra vida no deja de ser un catálogo de imágenes perdidas. Olvidamos. Cada vez más deprisa el hoy ya es ayer, y de lo que sucedió hace un mes, por no ir más lejos, ya no se acuerda nadie. No sólo nos pasa a nosotros. La propia sociedad es amnésica. De algo así, y de mucho más, habla el libro “No me acuerdo” (Ed. Mr. Griffin), de Yago Ferreiro y Gabriel Quindós, que tan poco ha gustado (sobre todo una de las dos mitades del libro, la más ácida) a una pequeña parte de la (ya no tan) joven intelectualidad leonesa. Sin embargo, mi amigo Cisco Novo, periodista gallego que casi no conoce a nadie en León, lo fue devorando fragmento a fragmento y no paró de reírse, divertido, con esa parte final en la que, a base de no acordarse, uno de los autores le rasca en la rabadilla a los escritores zarapitos de Provincia, que son los que tienen el pico largo y la pluma corta. De alguna manera, como hicieron Brainard y Perec en su día, Ferreiro y Quindós, al recopilar sus olvidos, no dejan de construir un archivo que les describe a sí mismos y a su propia épica (debería haber escrito “época”, aunque la errata también resulta significativa).

Eso de “pensar” sobre “la realidad” no es asunto baladí. ¿Cómo se piensa? ¿A partir de qué? ¿Desde qué punto de vista? ¿Dónde puede uno situarse para ver o entender mejor lo que sucede? (Por ejemplo: “fuera de lugar”, a la manera de Luis Grau en sus artículos de opinión, o “despierto y por la calle”, en el estilo fragmentario de Ildefonso Rodríguez, o con “el dardo en la palabra”, como hacía Lázaro Carreter…).

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El maestro de papiroflexia y profesor de física, química y matemáticas Manuel Sirgo, en la última de El Día de León. Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

MANUEL SIRGO

ARTE ENTRE LOS DEDOS

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 20 de mayo de 2017 en la última página de El Día de León)

“No cortar, no pegar, solo plegar. Y además, partiendo de un papel cuadrado…”. La revista “Pajarita”, de la Asociación Española de Papiroflexia (AEP), dedica a Manuel Sirgo un número extraordinario, donde se recogen algunas de sus creaciones en papel, realizadas durante los últimos 17 años, que le han dado fama en Oriente y Occidente: el Escarabajo de Darwin, el Escarabajo Samurai, la Tarántula Goliat, el mosquito común…

Nacido en Valladolid en 1960, y químico de formación, Sirgo llegó a León en 1988, gracias a una beca de investigación. Y aquí se quedó. Desde hace 24 años da clases en el Colegio Divina Pastora. Por su trayectoria en la enseñanza, la Fundación de Escuelas Católicas le acaba de conceder uno de los 3 premios anuales que otorga a docentes de Castilla y León. Pero en lo que realmente destaca este profesor de física, química y matemáticas, al margen de su profesión, es en el arte paciente de plegar papel para crear figuras, un arte que en Japón llaman “origami” y en España “papiroflexia”. Y en el que Sirgo sobresale como creador de figuras complicadas, no sólo insectos de patas ultrafinas y largas antenas, también dragones, flamencos y otras zancudas, peces, artrópodos y toda una selección de bichos inimaginables que, a veces, rozan el realismo. A los insectos, en concreto, Sirgo los ha estudiado con paciencia de entomólogo. “Los que nos dedicamos a esto no somos fotógrafos ni escultores… Pero entomólogos de Cataluña me pidieron una vez figuras de insectos y comentaron que el nivel de acierto en la representación era casi del 90 por ciento”, comenta.

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OPINIÓN / VILANOS

El cine leonés en los bajos del Reino

“Un amigo pasó por la oficina de León Film Commission para inscribirse y allí solo había una señorita que no sabía nada de nada de directorios…

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 13 de mayo de 2017 en El Día de León)

“El Ayuntamiento de León pone en marcha la León Film Commission, una oficina para atraer rodajes de cine, televisión y documentales”. Esta noticia, que la concejala de Cultura Margarita Torres lanzó a finales de marzo en rueda de prensa… recuerdo que ya me sonó un poco rara cuando la leí. “Anda, qué bien”, comentó un amigo, “el Ayuntamiento apuesta por apoyar el cine leonés…”.

“A ver, a ver, que aquí no dice nada de cine leonés…”, comenté. Leímos la noticia entera y fuimos entendiendo de qué se trataba: “La oficina se ocupará de asistir y ayudar a aquellas empresas y productoras del sector audiovisual que deseen rodar en cualquier localización de la ciudad, facilitándoles también información sobre enclaves complementarios en la provincia que pudieran interesar”. Además (y aquí ya se acotaba un poco el objetivo), “esta ‘oficina de rodajes’ atraerá a aquellas productoras de cine o de televisión interesadas en filmar películas de época, principalmente, ya que León tiene escenarios romanos, medievales, tenemos a Gaudí, murallas, paisajes… Un plató espectacular. Lo que supondrá también un paso más en la atracción de turismo a nuestra ciudad”. La concejala Margarita Torres subrayaba además “los tres conceptos que definen el cometido que llevará a cabo la León Film Commission: información, asesoramiento y gestión”, avanzando que “la oficina ofrecerá un directorio de empresas y profesionales que puedan involucrarse en estos proyectos y sean demandados por los organizadores. Un directorio que ofrecerá información básica de identificación y localización”. Algo interesante, sin duda, para actores, técnicos y otros profesionales relacionados con el cine de aquí.

Pero ya digo que aquello me sonó un poco raro, a gato encerrado… Y hete aquí que un mes después, a finales de abril, el gato salió del armario. Según el alcalde, Antonio Silván, se llevaba un tiempo trabajando “con discreción y reserva para poder llegar a este día”, es decir, para anunciar el primer rodaje relacionado con la León Film Commission creada un mes antes: la película ‘Onyx, los reyes del Grial’, que se anuncia como un documental de ficción inspirado en un libro de la propia concejala Margarita Torres y José Miguel Ortega, un libro que se está vendiendo muy bien, y en el que se sostiene que el cáliz de Doña Urraca conservado en San Isidoro es, ni más ni menos, el legendario Santo Grial (la copa usada por Jesús en la Última Cena), que habría venido a parar a León desde Jerusalén después de un largo periplo a lo largo de los siglos.

La película, presupuestada en 1,1 millones de euros y financiada por la Fundación Nemesio Díez (leonés emigrado a México, cuyo hijo, Valentín Díez, hizo fortuna con el grupo Modelo), cuenta con localizaciones en León y Ponferrada, pero también en Denia, Madrid, Roma y Jerusalén. Comenzó a rodarse la pasada semana en esta capital, días después de la realización de un casting en los bajos del estadio de fútbol “Reino de León” –que es donde tiene su sede la León Film Commission– en el que se seleccionó a 200 figurantes con aspecto árabe y germano, que cobrarán unos 30 euros al día por su trabajo.  Al frente del rodaje está el director mexicano Roberto Girault (autor también del guión, junto con la concejala Margarita Torres y el investigador Luis Fernández) y entre los actores destacan el estadounidense Jim Caviezel y la portuguesa Maria de Medeiros.

Sí, a mí me gustan mucho las películas de Indiana Jones y las leyendas artúricas, me suele apetecer ver Cuarto Milenio, y solo espero que ‘Onyx, los reyes del Grial’ no me decepcione como película cuando se estrene.

Pero, mientras escribo estas líneas, entro en el dios Google y busco información. La ‘León Film Commission’, que parece creada “ad hoc” para este rodaje sobre el Grial, a mayor gloria de la concejala de Cultura, ni siquiera tiene una página web. Tampoco encuentro apenas nada sobre Sevenfor, la productora de esta película (leo: “productora audiovisual de nueva creación para el desarrollo de proyectos de cine, TV, publicidad y documentales”), que también parece creada “ad hoc”. Pero además resulta que mi amigo pasó esta misma semana por los bajos del “Reino de León”, para inscribirse en el anunciado directorio de profesionales de la León Film Commission (mi amigo es técnico de cine), y allí solo había “una señorita muy ocupada con el rodaje del Grial pero que no sabía nada de nada de directorios…”.

 

El artista y activista ambiental Diego Segura, en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

DIEGO SEGURA

UN HOMBRE LIBRE

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 6 de mayo de 2017 en la última página de El Día de León)

Como un “sherpa de nuevos caminos” le definen sus amigos. Diego Segura (Ceuta, 1943), pionero del naturismo y del ecologismo en los años 70, pasó su infancia en Marruecos, junto al mar, y su juventud en Barcelona. Con casi 40 años, en 1982, decidió dejarlo todo, profesión incluida, para instalarse en Genicera, en la montaña leonesa, y vivir de una manera distinta: en paz y armonía con la naturaleza. Allí creó el “Taller 7” que antes había experimentado en Cataluña, un lugar de encuentro y aprendizaje donde se impartían talleres de yoga, meditación, arquitectura biodinámica, agricultura ecológica, artesanías, oficios tradicionales… Su intención era crear “una comunidad ecológica de vida natural” que funcionó durante años de forma intermitente, ya que Diego acabó encontrándose solo durante los inviernos, demasiado fríos para las gentes que pasaban por el Taller. Pero este artista espiritual y multidisciplinar ya portaba un gran bagaje vital cuando se instaló en Genicera. Antes había trabajado en una empresa internacional, como diseñador de interiores, y había estudiado arquitectura. También practicó el naturismo vegetariano y se acercó a distintas filosofías: teosofía, antroposofía, rosacruces, budismo, taoísmo, no-violencia… “Pasé por todas ellas para conocerlas y aprender de sus esencias. Esto me permitió conocer personalmente a Krishnamurti, a Lanza del Vasto (discípulo de Gandhi y fundador de la Comunidad El Arca) y a otros muchos ejemplos vivos de compromiso vital para la construcción de un mundo mejor”.

Se considera una persona “sensitiva”, capaz de ver siempre un poco más allá y de “sentir el pulso, el latido profundo de la tierra cuando está viva”. También es un investigador preocupado por múltiples temas, no solo ecológicos y filosóficos, también políticos, urbanísticos, sociales y artísticos.  “Vas acumulando… y todo fermenta, eso fue lo que me pasó en Genicera, que desde el principio fue un refugio, un punto de llegada. Me pasó como al principito (el personaje de Saint-Exupéry) cuando se sube al asteroide. Allí todo es muy duro, sobre todo el invierno, pero es de verdad. La escarcha, el sol, la luna, el monte… todo rezuma vida”. En la montaña empezó a realizar sus obras artísticas, utilizando todo tipo de técnicas y materiales, hasta inaugurar su primera exposición en Pallarés, en 1987. “Creo que he sido artista desde chiquitillo. Pero fueron los amigos y la gente quienes me empujaron a mostrarlo. Casi todas mis obras son una reflexión sobre lo inmaterial”.

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El sábado 6 de mayo, a las 13 horas, estaré en la Feria del libro de Valladolid, más concretamente en la sala experimental del Teatro Zorrilla, dando un recital con dos amigos queridos, los poetas leoneses Susana Barragués y Víctor M. Díez.