OPINIÓN / VILANOS

¿Y por qué no crear un Papódromo?

“En Francia, la ley de separación de la Iglesia y el Estado, columna del principio de laicismo, se remonta a 1905

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el domingo 16 de abril de 2017 en El Día de León)

Lo mejor de la Semana Santa son las vacaciones. Lo peor, la imposición de las dichosas procesiones a todo quisque y a todas horas. En ciudades como León, donde lo de ser papón o papona mueve a varios miles de personas en el común propósito de procesionar durante estas fechas, esta imposición puede llegar a resultar insufrible para muchos ciudadanos, aunque la mayoría intentemos convivir con ello de la mejor forma posible.

Por muy bonitos que sean los pasos, por muy bien que suene el tururutu de las cornetas y el pam parapam de los tambores, por mucho que se ericen los vellos en el supuesto de que alguien cante una saeta… no sé por qué aquellos que no compartimos tales creencias y tradiciones tenemos que soportar, por narices y por el oído, semejante escenificación invasiva de la muerte y resurrección de Jesús durante diez días seguidos (que en realidad son más, y más aún si sumamos los ensayos previos de las bandas, con su música reiterativa y, por lo común, bastante patatera).

Hace unos días aproveché la oportunidad de viajar a Tours (Francia) en compañía de los hacedores de la revista leonesa de poesía FAKE (Carlos Pérez-Alfaro, Marisa del Riego, Irune Vidal, Daniel Caballero, Ignacio Fernández) y de otros amigos músicos y escritores (Víctor M. Díez, Cova Villegas, Miguel Escanciano, Ildefonso Rodríguez). Además de presentar la revista en la Universidad de Tours, con un espectáculo poético-musical que gustó mucho a profesores y alumnos de español, también tuvimos ocasión de participar en la actividad académica con un taller de escritura creativa y una charla sobre la historia y la actualidad de las revistas leonesas de poesía, asuntos que también despertaron bastante interés.

Durante la visita a la ciudad, me sorprendió que no hubiera que pagar nada para entrar y visitar la preciosa catedral gótica. El profesor Christophe Dubois, todo un experto en lenguas del mundo, me explicó con orgullo de “citoyen” que la ley de separación de la Iglesia y el Estado, columna del principio francés de laicismo, se remonta a 1905. A esta ley pertenece la célebre frase: “La República no reconoce, ni sufraga ni subvenciona ninguna religión”. Hace más de un siglo que esta ley declaró que todos los edificios religiosos franceses pasaran a ser propiedad del estado, que pone tales edificios a disposición de las organizaciones religiosas, sin costo alguno para estas, siempre que los sigan usando con fines de culto. Es decir, los edificios religiosos pertenecen al estado francés, y el culto pertenece a cada iglesia u organización religiosa. ¿No debería ser así también aquí?

Según la Wikipedia, se estima en unas 4.200 las religiones vivas en el mundo, mientras que serían innumerables las extintas. Si en lugar de nacer en León, en el seno de una familia católica, usted lector, o yo misma, hubiéramos nacido en… Irán, por ejemplo, probablemente seríamos musulmanes en lugar de cristianos. O sea, que “pertenecer” a una religión u otra sobre todo tiene que ver con el dónde y el cuándo haya uno nacido. Y luego está lo que uno quiera ser, o lo que uno quiera dejarse influir por su entorno.

Uno de los fundadores de la sociología como ciencia académica en el siglo XIX, el francés Émile Durkheim, autor además de un curioso libro sobre el suicidio, ya apuntó aquello de que la religión es “algo eminentemente social”, y que en eso precisamente difiere de la creencia privada. Pero la religión, al igual que el laicismo, el ateísmo o el agnosticismo de cada cual, debería ser una cosa más personal y menos invasiva. Frente a la palabra “religión” (conjunto de creencias, normas de comportamiento y ceremonias de oración y/o sacrificio propias de un determinado grupo humano y con las que el hombre reconoce una relación con la divinidad, trátese de un solo dios o de varios dioses) yo prefiero la palabra “ética” (simplificando: conjunto de principios y normas que regulan o valoran el comportamiento y las relaciones en una comunidad).

Así que, desde aquí, aprovecho para apoyar esa idea que he vuelto a escuchar por ahí, estos días, de crear un Papódromo en esta ciudad, o bien usar como Papódromo alguna instalación municipal infrautilizada, como el Estadio Reino de León, para que ensayen y procesionen los papones y paponas todo lo que quieran, estableciendo los perceptivos turnos, sin molestar y sin invadir los espacios públicos de forma masiva y abusiva, y para que vayan a verles y escucharles quienes quieran hacerlo. Incluso podrían cobrar entrada.

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