La filóloga Janick Le Men en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

JANICK LE MEN

LA “MOLINER” DEL LEONÉS

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 8 de abril de 2017 en la última página de El Día de León)

Sorprende que Janick Le Men, que a la manera de María Moliner ha recopilado todo el léxico leonés de ayer y de hoy, sea francesa. Nació en 1950 en Tréguier (Bretaña), tierra de leyendas artúricas, y se define como “celta de pura cepa”. La fuerza de su carácter y su apellido lo testifican: Le Men significa ‘la piedra’ (término que se encuentra en palabras bretonas como ‘menhir’ o ‘dolmen’). Durante 21 años ha vivido dedicada a la realización de una obra monumental: el “Léxico del leonés actual”, un trabajo esforzado, riguroso y exhaustivo de rastreo, de vaciado de libros sobre el vocabulario de las comarcas leonesas, de disección filológica, de contraste con todo tipo de diccionarios de las lenguas peninsulares, y de comparación con el léxico de provincias colindantes y de otros territorios más alejados (Extremadura, Andalucía, Canarias…), donde quedan restos del leonés que se llevaron los segadores, pastores y emigrantes.

El primer tomo de esta obra de más de 4.000 páginas se publicó en 2002 (letras A-B), tras diez años de esfuerzo ímprobo. Y el sexto y último (letras R-Z) en 2012. “En realidad no es leonés ‘actual’, lo titulé mal cuando empecé”, advierte. “Debería titularse ‘Diccionario del leonés’, porque la mayoría de las palabras ya no están vivas, las hablas autóctonas van desapareciendo… y, como en un museo, se ponen ahí para que no se pierdan”.

Janick empezó estudios de Filología Francesa en Bretaña y París. En 1973 encontró trabajo en la Alianza Francesa de Oviedo, donde estuvo hasta 1984, año en que se vino a León para dar a luz a su única hija, Gaëlle, en unión con el pintor Alejandro Vargas. Aquí se matriculó en Filología Hispánica, mientras criaba a su niña y daba clases particulares. “Saqué la carrera con matrícula, estudié muchísimo; quería quedarme y conseguir una beca”. Al terminar, por un error no le dieron la beca del Ministerio para su tesis sobre sintaxis. Solicitó entonces una beca de la Diputación, para la que pedían un tema leonés. El profesor José R. Morala la animó: “¿Y por qué no haces un diccionario del leonés?”. La apuesta era arriesgada y descomunal, ya que suponía la recopilación, organización y sistematización de los materiales existentes sobre el léxico del área leonesa durante los últimos 150 años.

Empezó en 1991, y también a dar clase en la Universidad, donde sigue trabajando como profesora. En 1996 leyó su tesis  (“Repertorio de léxico leonés”) y se metió a fondo con el diccionario, dedicándole ocho horas diarias, incluidos sábados y domingos, hasta que acabó. Nunca ha contado las palabras de esta obra formidable, pero realizó a mano más de 30.000 fichas, antes de tener su primer ordenador. “Iba todos los días a la Biblioteca Domínguez Berrueta, y allí estaba Valentín, un hombre maravilloso que me sacaba todo lo que había sobre el leonés. ¡Leí todas las revistas de todas las comarcas leonesas! Las vaciaba y hacía una ficha, e iba reuniendo los datos sobre una palabra”. Consultó también diccionarios y trabajos de muchos investigadores, como Concha Casado, Menéndez Pidal, Dámaso Alonso… hasta 200 fuentes.

Cuando llegó a la letra C pensó que no podría seguir. Aquello era abrumador. Pero gracias a su paciencia y tenacidad, logró terminarlo. Al abrirlo, ahora, resulta impresionante todo lo que se puede reunir (etimología, localización, documentación…) sobre cada palabra. La primera que completó fue ‘abregancias’ (cadenas del hogar donde se colgaba el puchero), “que es maragata y no se da ni en Asturias”. Y una de sus favoritas es ‘gritsándana’ (‘narciso’ o ‘capilote’ en Babia).

Janick tiene ahora dos nietas, energía y ganas de disfrutar de la vida. Le quedan tres años para jubilarse y sigue preparando sus clases con mimo. “Voy para 67, ya merezco descansar un poco”.

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