Fotografía: Carlos Álvarez Calvo.

Fotografía: Carlos Álvarez Calvo.

DE LOS VIAJES

Eloísa Otero

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Mirar lo que está lejos
dentro del alma.
ANTONIO MACHADO

I (navegar)

Las anémonas ocultaron la botella y su mensaje
hasta que el corcho se picó y el agua
disolvió la tinta y el papel.

II (volar)

Un ciruelo y una flor.
(Sueño con la fruta madura)

III (errar)

Extraños silencios los que ponen en camino, llenos
de preguntas asaltadas (y la brújula
para qué la quiero
y el mapa
con las líneas de la vida).

Estoy que no trino. Ahueco el ala.
Lejos de casa. De la nata espesa
y el azúcar.
(Sin crear grandes obras,
sin pasarlo fetén)

El universo, la savia de la vida
es también esto: oler la tierra
húmeda en el luscofusco, recibir una cagada
de cigüeña en la cabeza,
pulsar ese botón extremo y añorar los bosques,
el fuego, el aullido de los coyotes,
la compañía discreta de otro neardental.

IV (emigrar)

Viajar es trazar en el mapa una deriva,
esquivar la catástrofe sin otro rumbo
que la propia chamba.

Pero la suerte se tuerce cuando calcas
la huella
y descubres un ángel
que te protege de todo menos de ti misma.

Si te hubieras quedado donde estabas…

V (explorar)

Recorreremos grandes distancias
con botas de siete leguas estelares,
para no volver.

Evocaremos el origen hasta alcanzar
un punto de no retorno.

(Distancia: la tranquilidad posible)

VI (rodar)

No hay lugar para los pies descalzos
ni orilla de la playa un sol
poniente rojo abismo verpertina
luz. No hay lugar
donde inclinarse o replegar la imagen
que construyes, el olor
ensimismado.

VII (correr)

Hasta virar a casa,
el cuartito, un renglón
y tú seguido

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ELOÍSA OTERO (Poema publicado en la revista digital Respiro. 2004)

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