Kristine Guzmán en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

Kristine Guzmán en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

KRISTINE GUZMÁN

ARQUITECTURAS DEL DESTINO

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 11 de febrero de 2017 en la última página de El Día de León)

Hace trece años que llegó a León como coordinadora general del MUSAC. Aquí ha nacido su hija, que ahora tiene 9 años, y aquí le gusta vivir, junto a la Plaza del Grano, de la que se confiesa enamorada. “Es un lugar que parece congelado en el tiempo, espero que no la destrocen”.

Kristine Guzmán nació en Manila, islas Filipinas, en el cinturón de fuego del Pacífico. Tímida y autoexigente, lleva el arte y la ciencia en los genes: su bisabuela era actriz, su abuela pintaba acuarela china, y ella creció entre la clínica de su abuelo y la farmacia de su abuela. “Mi hermana mayor es neumóloga. Yo pensé hacer Medicina… y al final me decidí por Arquitectura”. En su país, propenso a terremotos y tifones, esa carrera en la que se licenció en 1996 se enfoca como algo muy práctico. “Te enseñan a edificar, pero no a pensar en otras formas de construir para mejorar la vida de la gente”.

Kristine cree que el destino cambia en función de las decisiones que uno toma. Y el suyo cambió gracias a Ramón Zaragoza, un filipino de ascendencia española, amigo de su madre, que restauró la parte amurallada de Manila. “Él me animó a venir a España, así que me preparé durante dos años, aprendí español y conseguí una beca para realizar un Master en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico en la Politécnica de Madrid”. Su vida dio un vuelco. Tenía 25 años, estaba sola y quería explorar más. Así que con el dinero que pudo ahorrar de la beca viajó durante dos meses por Europa, “para ver en directo lo que sólo podía contemplar en los libros de arquitectura”. Solicitó una nueva beca para un curso de gestión cultural y ahí conoció a Rafael Doctor, con quien empezó a colaborar como coordinadora de exposiciones en el Espacio Uno del Reina Sofía (1999-2000). “Hay cosas que te cambian la vida. En 2002 Rafael Doctor me propuso integrarme en el equipo que iba a poner en marcha el MUSAC, y en 2004 me vine a vivir a León, donde me he sentido muy a gusto, cuidada y bien acogida desde el primer día”.

“Me encanta mi trabajo, en el MUSAC somos como una gran familia, y León es un lugar perfecto para criar a mi niña… No me gustaría irme de aquí”, reconoce esta mujer pequeñita, exótica y valiente, que se define como alguien “que acepta los retos e intenta dar lo mejor de sí misma, hacer un buen trabajo y cuidar los detalles” en todos los proyectos que acomete. En esta provincia, además, ha descubierto la montaña “gracias al grupo del fotógrafo Vicente García“, que cada domingo planea una ruta. “A mi hija le encanta, porque Vicente le cuenta todo sobre las plantas, animales, fósiles… Nos juntamos entre 8 y 15 personas, solemos hacer 15 ó 20 kilómetros, es una gozada, limpia la mente”.

En los quince últimos años Kristine ha coordinado y comisariado distintos proyectos de arte y arquitectura, no solo para el MUSAC, también para la Bienal de Venecia, la Fundación Santander 2016…. Ahora mismo está volcada en dos nuevas exposiciones, una del veterano artista holandés herman de vries (“un sabio”) y otra de la arquitecta madrileña Susana Velasco, que pronto se podrán ver en León. “Gracias a la arquitectura me interesan muchas cosas relacionadas con las humanidades y la cultura en general, que puedo investigar y aplicar en mi trabajo”. No obstante, ella, que entre otras cosas también lleva el presupuesto del museo, no deja de lamentar las políticas culturales derivadas de la crisis económica: “Después de invertir muchísimo en contenedores muy potentes, los políticos, como estamos viendo en algunos museos cercanos, no han sido capaces de mantenerlos y dotarlos del personal necesario. Aquí conseguimos que el MUSAC fuera un centro de referencia a nivel internacional… pero lo que podemos hacer ahora no tiene nada que ver con los primeros años, aunque todavía logremos mantener la actividad del museo con dignidad”.

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