Archivos para el mes de: febrero, 2017
Amando Casado en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

Amando Casado en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

AMANDO CASADO

FOTÓGRAFO Y MOTERO

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 25 de febrero de 2017 en la última página de El Día de León)

A los 12 años, Chicles May le regaló una cámara por completar un álbum de cromos. “Ahí empecé, soy autodidacta cien por cien”. Para tener su primera moto tuvo que esperar un poco más. Y cuando llegó el momento de ir a la mili, vendió la moto para comprar una cámara (con la que pronto se convirtió en el fotógrafo del cuartel). Amando Casado (San Andrés de Montejos, El Bierzo, 1959) se siente de Astorga, donde vive desde los 15 años. Estudió Maestría Industrial, empezó Ingeniería Mecánica… y se aburrió. “Me tiraban la foto… y la moto”. A su admirada Cristina García Rodero la conoció en los 80, “cuando ella venía a hacer fotos de los pendones de Castrotierra”. Ella fue su primera crítica, y además le recomendó un buen maestro, Michael Wray, con quien Amando aprendió técnicas de iluminación.

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OPINIÓN / VILANOS

Oteando el horizonte

“El ‘Homo Sapiens 2.0’ pronto será una realidad y la vida será muy distinta dentro de muy pocos años. ¿Estamos preparados?

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 18 de febrero de 2017 en El Día de León)

La ciencia y el pensamiento humanos avanzan a pasos agigantados, sobre todo en el último siglo y de forma insólita en los últimos años, mientras nuestras leyes envejecen anticuadas y las políticas y conquistas sociales se enquistan. La ciencia va por delante de la política y de la sociedad, también las nuevas tecnologías, mientras las instituciones, especialmente las educativas, parece que siguen sin adaptarse a los nuevos tiempos.

Cuando escribo estas líneas, después de haber impartido un charla sobre periodismo y un taller de blogs en un instituto de enseñanzas medias de esta capital, me invaden sensaciones encontradas. Por un lado, la frustración de no haber podido explicar a los estudiantes todo lo que tenía pensado contarles y mostrarles, ¿por qué?, pues por culpa de la tecnología, porque los ordenadores y la red disponibles en la mejor sala del centro educativo funcionaban como una patata. Por otro lado, me invade la satisfacción de haberme topado con un grupo de chavales listos, con ganas de aprender, curiosidad y gran capacidad intuitiva a la hora de enfrentarse a algo nuevo para ellos, como puede ser abrir y gestionar una nueva herramienta comunicativa, en este caso un blog, con todas sus posibilidades. Se nota que estos chavales de quince años son nativos digitales. ¡Con lo que me costó a mí en su día aprender estas cosas de forma autodidacta!

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Juan Rafael, en 1993-1994. Foto: Eloísa Otero.

Juan Rafael, en 1993-1994. Foto: Eloísa Otero.

TINTA CHINA

Eloísa Otero

— — —

Hay que evitar asimismo que los versos inscritos asfixien
las figuras pintadas.

ZHENG LI

A Juan Rafael

Imagínate a Severo Sarduy conversando con Botero:
¿Y  por qué dejaste de pintar ese gato?
Porque se iba convirtiendo en un tigre.

Un mapa mudo
indescifrable
para la travesía.

No hay derrotero en la carta
de marear
ni libro que contenga las derrotas.

* * *

Complicidad.
Aparente escritura cuneiforme.
Signo mudo. Pero signo.

* * *

Oscurecimiento del significado
donde no hay palabra
y la escritura es silencio
y se incorpora
a la materia.
Fósil.

* * *

ROBAR LA MIRADA
Cuando la mirada es un viaje
lleno de desatinos:

danza gestual,
sin freno,
del escrutador que no adivina
que sólo lo descifrable
por la mano
sigue siendo tacto,
cicatriz
en la tela,
sutura.

* * *

… pero los signos caen del cielo,
son ilegibles sobre el papel de arroz,
enigmas
sin sentido.

(su escritura no es un hecho del lenguaje)

* * *

Los signos:
esos que brotan
casi por azar,
manchas
de brocha,
perfil de espátula,
se colocan
en un espacio vacío
y la narración es ininteligible,
aunque expresiva.

Necesidad infinita del habla.

* * *

…y ni la lluvia logra embarrar las huellas
de una escritura anterior a la palabra
escritura que nada transcribe ni comenta
inconvertible en sonidos
deriva caligráfica.

* * *

La voluntad creativa es paciencia.

Díselo al que traza su dibujo sobre la arena
de la duna
y teme al viento,
o al que se expresa con ritmos sujetos
a la petrificación.
— No puedo hacerte caso… ¡que se me seca!,
y da unos brochazos rápidos sobre la tela,
aplica la espátula.

* * *

Traviesamente tú también te estás pintando ahí,
los mapas interiores,
su código secreto.

Piensa en las maniobras con que se trucan
las imágenes al revelar, por ejemplo,
una fotografía.
Piensa en una mano que acaricia el aire
para morder una sombra
o aclarar una zona concreta del papel
emulsionado.

* * *

Con esa configuración y no otra,
como una piel que devorase
al propio cuerpo:
así elabora el cuerpo de las telas,
—en realidad
donde no hay luz
no hay luz,
y el silencio
se ha disuelto en el vacío.

Paisaje nocturno.
Imposibilidad del discurso.

* * *

Con látex improvisa textos invisibles
sobre una pared tatuada
con tinta china:
“rincones prohibidos
dientes muertos
paredes tiesas”.

(Labios rotos
boca muda)

* * *

CUENTA
TE
UN
CUENTO

(—No miento, son historias)
y en la tela hay un puente
con hojas de periódico
de gran tirada

maquillaje narrativo,
espejismo semántico.

* * *

ÁREA PRESA
Ahora la incógnita está en esa tela blanca
grapada a la pared
donde el azar dibujó una línea quebradiza,
la misma que se repite idéntica
en otras telas
antaño suspendidas,
rebosantes de humedad en el pequeño espacio
donde todo es frágil
hasta la menudencia.
La escritura puede esperar
y se enmaraña.

Desorientación y destrucción de las certezas.

* * *

Sobre la tela un simple trazo.
Un nudo en una red de conexiones invisibles.

Velocidad de la mirada
hasta reconocer, de pronto,
las formas.

* * *

Del vacío silencioso surge
esa pulsión,
sabiendo que el lenguaje
las palabras
ya no son de fiar. De ahí
el mensaje
invisible
inaudible
—¿cómo se siente algo que no podemos percibir?—
insignificante.

* * *

DESCRIBIR SILENCIOS
Pero la escritura no sólo es un paisaje del que emanan soledades absolutas
como en las cien novelas ilegibles
de Xu Bing
tan bien pintadas
o en sus bonitos libros encuadernados
para ciegos
encima de una mesa
y junto a la mesa una silla y arriba
en el techo
colgando
una lámpara.

Súbito una luz
sobre el oscurecimiento
que atrapó la mirada.

… ¿Y para qué necesita un ciego una lámpara?

* * *

A veces sucede:
traspaso el umbral
me cuelo en ese espacio donde el sonido no circula
y el pensamiento es sueño que ni se pronuncia.

— — —
ELOÍSA OTERO (Del libro ‘Tinta Preta’. Diputación de León, Colección Provincia de Poesía, 1999)

"Cuenta te un cuento", un cuadro de Juan Rafael en proceso. Foto: E. Otero.

“Cuenta te un cuento”, un cuadro de Juan Rafael en proceso (1993-1994). Foto: E. Otero.

"Cuenta te un cuento", un cuadro de Juan Rafael terminado (1993-1994). Foto: E. Otero.

“Cuenta te un cuento”, un cuadro de Juan Rafael terminado (1993-1994). Foto: E. Otero.

Fotografía: Carlos Álvarez Calvo.

Fotografía: Carlos Álvarez Calvo.

DE LOS VIAJES

Eloísa Otero

— — —

Mirar lo que está lejos
dentro del alma.
ANTONIO MACHADO

I (navegar)

Las anémonas ocultaron la botella y su mensaje
hasta que el corcho se picó y el agua
disolvió la tinta y el papel.

II (volar)

Un ciruelo y una flor.
(Sueño con la fruta madura)

III (errar)

Extraños silencios los que ponen en camino, llenos
de preguntas asaltadas (y la brújula
para qué la quiero
y el mapa
con las líneas de la vida).

Estoy que no trino. Ahueco el ala.
Lejos de casa. De la nata espesa
y el azúcar.
(Sin crear grandes obras,
sin pasarlo fetén)

El universo, la savia de la vida
es también esto: oler la tierra
húmeda en el luscofusco, recibir una cagada
de cigüeña en la cabeza,
pulsar ese botón extremo y añorar los bosques,
el fuego, el aullido de los coyotes,
la compañía discreta de otro neardental.

IV (emigrar)

Viajar es trazar en el mapa una deriva,
esquivar la catástrofe sin otro rumbo
que la propia chamba.

Pero la suerte se tuerce cuando calcas
la huella
y descubres un ángel
que te protege de todo menos de ti misma.

Si te hubieras quedado donde estabas…

V (explorar)

Recorreremos grandes distancias
con botas de siete leguas estelares,
para no volver.

Evocaremos el origen hasta alcanzar
un punto de no retorno.

(Distancia: la tranquilidad posible)

VI (rodar)

No hay lugar para los pies descalzos
ni orilla de la playa un sol
poniente rojo abismo verpertina
luz. No hay lugar
donde inclinarse o replegar la imagen
que construyes, el olor
ensimismado.

VII (correr)

Hasta virar a casa,
el cuartito, un renglón
y tú seguido

— — —

ELOÍSA OTERO (Poema publicado en la revista digital Respiro. 2004)

Guadalupe.

Guadalupe.

NANAS PARA GUADALUPE

Eloísa Otero

— — —

Para Mª José Alvarez y Víctor M. Díez

Non hai relato
sen voz,
non hai tenrura
sen xesto.

O relato, o tenreiro,
poñen algo en tensión;
a voz, o xesto,
pulsan os mecanismos das preguntas,
descubren a miúdo escaleiras,
caligrafías encubertas.

No hay relato
sin voz,
no hay ternura
sin gesto.

El relato, lo que es tierno,
ponen algo en tensión;
la voz, el gesto,
pulsan los mecanismos de las preguntas,
descubren a menudo escaleras,
caligrafías encubiertas.

A voz crea o mundo.
Os xestos de cotío
son de amor
cando ti chegas.

Arrólote nun idioma
que eu non coñezo.
Nun idioma que ti tampouco entendes.
Arrólote.

 La voz crea el mundo.
Los gestos cotidianos
son de amor
cuando tú llegas.

Te arrullo en un idioma
que no conozco.
En un idioma que tú tampoco entiendes.
Te arrullo.

Edredón o teu berro
cheo de música,
zunzún,
axóuxere,
espírito, forza
na páxina
do esquecemento.

Illa: abstracción lonxana
mentres que non atopo as verbas
capaces de habitala.

Edredón tu berrido
lleno de música,
zunzún,
sonajero,
espíritu, fuerza
en la página
del olvido.

Isla: abstracción lejana
mientras no encuentro las palabras
capaces de habitarla.

Deixa de mamuxar e zuga a teta,
vai. Cousa, chícharo,
garavanciña marela, escaravello
xoguetón.
Zuga no zume a miña alma,
a miña substancia,
o principio vital.

(Apalpas, escoitas, ollas, cheiras, comes
mellor que calquera especie protexida.
Agora non é preciso que fales
para contar o ben que estás.)

Deja de reburdiar y chupa de la teta,
¡va!. Cosa, guisante,
garbancita amarilla, escarabajo
juguetón.
En el zumo chupa mi alma,
mi sustancia,
el principio vital.

(Palpas, escuchas, miras, hueles, comes
mejor que cualquier especie protegida.
No es preciso que hables ahora
para contar lo bien que estás.)

Mincha,
carne da miña carne
envolta
en presentimentos,
no fío do real.

Noite na noite. Poden chiar as galaxias
mentres ti, luceiro,
brillas no meu ventre ferido.

 Caracolita,
carne de mi carne
envuelta
en presentimientos,
en el filo de lo real.

Noche en la noche. Pueden chillar las galaxias
mientras tú, lucero,
brillas en mi vientre malherido.

Sentar a beleza
no colo
e despois deixar que fuxa
como unha bolboreta,
como unha maruxiña,
como peixe esbaradizo entre as mans…

Sentar a la belleza
en el regazo
y después dejar que huya
como una mariposa,
como una mariquita,
como pez resbaladizo entre las manos…

Agora, a túa avoa
amósache
como escoitar o mar
nunha buguina.

(Non esquezas)

Ahora, tu abuela
te enseña
cómo escuchar el mar
en una caracola.

(No olvides)

— — —
ELOÍSA OTERO
Estas Nanas para Guadalupe, escritas originalmente en gallego con motivo del nacimiento de mi sobrina Guadalupe, se publicaron en el nº 9 de la revista ‘El rapto de Europa’ (mayo 2006), con algunas erratas únicamente atribuibles a la autora. Gracias a las correcciones de Francisco X. Fernández Naval, ‘Chisco’, reescribí esta nueva versión, corregida y aumentada (y bilingüe).

Portada del libro "Narraciones de maestros".

Portada del libro “Narraciones de maestros”.

Este cuento se publicó en el libro colectivo “Narraciones de maestros”, coordinado por Isabel Cantón Mayo (Barcelona, Ed. Davinci, 2010) y está dedicado a mis “jóvenes” alumnos (en su mayoría de la tercera edad) del Taller de Escritura Creativa del Centro Cívico La Asunción.

LA AUTOESTIMA EN UN CHARCO DE AGUA SUCIA

Por ELOÍSA OTERO

A los ‘jóvenes’ escritores de La Asunción
por su estímulo y magisterio.

Bernardo se derrumbó sobre el sofá, casi incapaz de hablar, de desahogarse. Como si una terrible pesadilla se hubiera instalado en su realidad cotidiana. Como si un mal viaje de aquellos ácidos que probó en los años 70 se hubiera prolongado en el tiempo.

¿Qué puede llevar a un maestro a no querer estar frente a sus alumnos?

Ayer por la mañana se había sentido absolutamente acorralado en clase, cuando intentó expulsar a Jordan, un alumno conflictivo, y éste, tranquilamente, le dijo que no, que no se iba, entre las risotadas de sus compañeros. “Y cuidadín, Bernardo, que como te pases conmigo sí que te voy a hacer la vida imposible”, le amenazó el chaval.

Salió del instituto nervioso, sin saber muy bien cómo actuar. Por la tarde, más calmado, decidió llamar por teléfono al padre del alumno. Le respondió un ser embravecido, sobrepasado por los acontecimientos. “¿Para qué va mi hijo al instituto entonces? Para que lo eduquen. Si usted no sabe, dedíquese a otra profesión, pero no me venga con milongas”.

Intentó tranquilizarse una vez más, incluso se tomó una pastilla para dormir y no seguir dándole vueltas al asunto. Pero cuando hoy, al mediodía, encontró su coche con las cuatro ruedas pinchadas… las lágrimas, de pronto, nublaron sus ojos. Bernardo tenía prisa y, al otro lado de la verja que separa el instituto de la calle, Jordan sonreía, desafiante, con displicencia, junto a tres de sus colegas.

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Kristine Guzmán en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

Kristine Guzmán en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

KRISTINE GUZMÁN

ARQUITECTURAS DEL DESTINO

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 11 de febrero de 2017 en la última página de El Día de León)

Hace trece años que llegó a León como coordinadora general del MUSAC. Aquí ha nacido su hija, que ahora tiene 9 años, y aquí le gusta vivir, junto a la Plaza del Grano, de la que se confiesa enamorada. “Es un lugar que parece congelado en el tiempo, espero que no la destrocen”.

Kristine Guzmán nació en Manila, islas Filipinas, en el cinturón de fuego del Pacífico. Tímida y autoexigente, lleva el arte y la ciencia en los genes: su bisabuela era actriz, su abuela pintaba acuarela china, y ella creció entre la clínica de su abuelo y la farmacia de su abuela. “Mi hermana mayor es neumóloga. Yo pensé hacer Medicina… y al final me decidí por Arquitectura”. En su país, propenso a terremotos y tifones, esa carrera en la que se licenció en 1996 se enfoca como algo muy práctico. “Te enseñan a edificar, pero no a pensar en otras formas de construir para mejorar la vida de la gente”.

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7 de febrero de 2017. 12.30 horas. Charla-coloquio sobre “Clásicos del periodismo”, con Eloísa Otero en el IES Giner de los Ríos (León).

15 de febrero de 2017. De 12 a 14.30 horas. Taller “Crea y administra tu propio blog”, impartido por Eloísa Otero en el IES Giner de los Ríos (León).

OPINIÓN / VILANOS

Intolerantes e intolerables

“Hannah Arendt, la gran pensadora del siglo XX, defendía, por encima de todos, el derecho de todo ser humano a habitar la tierra

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 4 de febrero de 2017 en El Día de León)

Hay diferencia entre ser intolerante y ser intolerable. Algunas veces ambas características confluyen en personas, políticas, regímenes: dictaduras, fascismos, totalitarismos, fundamentalismos, absolutismos y otros radicalismos crueles y violentos, regímenes esclavistas y elitistas, basados en el sometimiento y el miedo, en el despojamiento de derechos fundamentales del ser humano.

No se puede tolerar que el presidente intolerante de uno de los países “democráticos” más importantes de la Tierra comience su mandato apoyando la tortura y fomentando la violencia, incitando al odio y cerrando las fronteras a quienes él señale como indeseables porque sí. No podemos callarnos.

A estas alturas de la Humanidad y de la Historia, de la inteligencia, la experiencia y el progreso, a estas alturas de la ciencia y la cultura, los seres que compartimos esta condición, la de “humanos” (más de 7.000 millones en todo el planeta), no podemos tolerar la imposición de políticas “anti-humanas” e “inhumanas” por parte de gobernantes como Trump, Bashar al-Asad, Putin, Jinping, Erdogan y una larga lista…

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