OPINIÓN / VILANOS

Señor alcalde: ¡escuche a los ciudadanos!

“Pedimos que no ‘toquen’ la plaza del Grano más que para arreglarla en lo estrictamente necesario para que siga siendo ella misma” 

“Pedimos que nos representen, que nos escuchen…
y eso vale para la Plaza del Grano
y para el resto de las cuestiones que nos atañen”

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 22 de enero de 2017 en El Día de León)

Quiero sumarme, desde aquí, a las voces de todos los ciudadanos leoneses que llevan años pidiendo a las autoridades municipales, sean del signo que sean, que no “toquen” la plaza del Grano más que para arreglarla en lo estrictamente necesario para que siga siendo ella misma: la plaza más bonita de León, la más auténtica y castiza, una plaza casi recoleta, solitaria, semiescondida de alguna forma en pleno barrio húmedo, un lugar mágico en esta ciudad. Y quiero sumarme no porque yo tenga algo nuevo que decir a este respecto: todo está dicho ya. Pero a lo mejor hace falta insistir y volver a repetirles, a quienes gestionan la cosa pública, eso que escribió el poeta Rafael Saravia hace unos días: “La solución es sencilla, querido equipo municipal… escuchen a sus representados”.

Quiero hacer mías, y vuestras, las palabras de Luis Grau Lobo, director del Museo de León, en las que defiende para la plaza “un mantenimiento tradicional acorde con sus características constructivas y su significado cultural”. Escribe Grau: “Especulaciones que retuercen normas y leyes en provecho de algunos promotores y constructores; así parece haberse comportado nuestro ayuntamiento con la Plaza del Grano”. Y cuestiona: “Por qué esa obra donde no es precisa, habiendo tantos lugares en la ciudad (cada día más) que sí la requieren”.

Quiero hacer mías, y vuestras, las palabras del poeta Gamoneda en esas dos cartas “muy abiertas” dirigidas al alcalde y a la corporación municipal; la primera escrita en 2014 (con otro alcalde, otra corporación), de la que su autor afirma “que no fue contestada ni se produjo señal alguna de haber sido considerada o leída”; y la segunda, publicada hace solo unos días, que el alcalde y la corporación actuales deberían al menos tomarse la molestia de leer. ¿Por qué? Porque, como bien explica el Premio Cervantes, “para los ciudadanos locales, para su conformidad y su bienestar personales y colectivos, es muy importante no sólo la eficacia y la corrección de los actos administrativos y técnicos que el Ayuntamiento asume habitualmente; importa también mucho la protección y cuidado del que es su patrimonio cultural, sea físico o inmaterial, y, obviamente, nos importa también no ser maltratados en nuestra sensibilidad o en nuestras convicciones relativas a tal patrimonio”.

“No se trata de retornos ni de nostalgias”, escribe Gamoneda en su segunda carta al alcalde y a los ediles de León. “Se trata de conservar y cuidar bienes nuestros, tarea que es competencia obligada de una Corporación elegida por nosotros; y de que las actuaciones urbanísticas no violen nuestra condición de herederos de un tiempo despojándonos de sus testimonios. Se trata de preservar y enriquecer el presente y el futuro de León con el conocimiento sensible de su realidad, y de ser fieles a nuestra caracterización histórica y a la estética de la ciudad. Se trata, en resumen, del respeto a nuestro patrimonio, a nuestros bienes vinculados al sentimiento y al bienestar ciudadano, y del respeto a nuestros derechos y a nuestra sensibilidad”.

La Plataforma “Salvemos la Plaza del Grano” ha elaborado un manifiesto, visible su web, y a través de change.org ha reunido ya más de 10.000 firmas, dirigidas al Gobierno Municipal de León, pidiendo la paralización del proyecto de pavimentación. Hasta los hermanos Seoane, maestros canteros que a finales de los 80 levantaron la plaza y volvieron a colocarla, canto a canto, advierten del peligro que corre este rincón único si el Ayuntamiento acomete las obras previstas.

Como recuerda la periodista Camino Gallego “es la tercera vez en pocos años que el Ayuntamiento intenta hacer una obra que muchos vecinos no quieren. Pueden tener el visto bueno de Patrimonio e incluso adjudicada la obra, pero siempre se puede dar marcha atrás, para que te llamen sabio en vez de cosas peores”.

Desde aquí me sumo a todas estas voces, y a muchas más que aquí no caben, pidiendo a quienes se encargan de gestionar nuestro patrimonio común “que gobiernen para nosotros”. Les pedimos que nos representen, que nos escuchen, y que trabajen para mejorar nuestro presente y nuestro futuro, que es para lo que están ahí. Y eso vale para la Plaza del Grano y para el resto de las cuestiones que nos atañen.

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