Violeta Serrano en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

Violeta Serrano en la última página de El Día de León. © Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

VIOLETA SERRANO

A LA COLA DE LA OPORTUNIDAD

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 31 de diciembre de 2016 en la última página de El Día de León)

“Irte de España te cambia totalmente… Cuando te ves tan lejos le perdés el miedo a todo, te atrevés con lo que sea. A veces pienso que ya no hay forma de volver, aunque hay cosas allá que se están poniendo feas…”. Violeta Serrano, escritora y periodista cultural, es una joven leonesa afincada en Buenos Aires, adonde llegó en 2013 con una maleta llena de incertidumbres. Ha sido un reto difícil, ha trabajado duro y no le ha ido mal, aunque ignore si el camino tendrá vuelta. Aprovechando sus vacaciones navideñas en León, la entrevistamos antes de la presentación de su primer poemario (editado allá) en el bar Belmondo. “Camino de ida” se titula su libro, en el que explora los límites del desarraigo.

Violeta, que nació en 1988 y tiene raíces en Val de San Román, vivió de pequeña en Astorga, donde sus padres dan clase de francés e inglés. “Escribo desde chiquita. En casa siempre me animaron a la lectura y me dijeron que hiciera lo que quisiera, pero que lo hiciera bien”. Con 17 años se fue a Barcelona, donde estudió tres carreras (y en todas obtuvo Premio Extraordinario): Filología Hispánica, Filología Francesa y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Luego pasó un año en Francia, dando clase de español. No era lo suyo, regresó a Barcelona, buscó opciones, se matriculó en un Máster de Escritura Creativa…

“En España sentía que todas las puertas estaban cerradas, así que pensé en irme a un país donde la cultura tuviera empuje”. Como México le daba un poco de miedo, con 25 años se montó en un avión a Buenos Aires, “a la aventura, a ver si allí podía desarrollar lo que había estudiado”. Llevaba con ella una entrevista recién hecha a Antonio Gamoneda, que pensaba publicar en algún gran periódico. “Cuando le entrevisté, Gamoneda me dio algunos consejos y me dijo que me pusiera a la cola de la oportunidad”. Y eso hizo. Al llegar encontró trabajo en la emblemática librería “Clásica y moderna”, desde donde le arreglaron los papeles para quedarse más allá de los tres meses de turista. Consiguió publicar la entrevista con Gamoneda nada menos que en la portada de La Nación, el principal diario del país. Eso le abrió puertas a otros medios importantes, hasta desembocar en Página 12, donde colabora en la actualidad. “El periodismo cultural es superimportante”, afirma Violeta. “Es el que hace que la gente quiera ir a ver una obra de teatro, o una película, o leer un libro…”

En 2014 la llamaron para co-dirigir el Curso Internacional de Posgrado “Escrituras: creatividad humana y comunicación” de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (en cooperación entre México, Barcelona y Buenos Aires). La dirección de ese curso le permite mantenerse económicamente, porque “el periodismo cultural da para un extra, pero no para vivir”. Sin embargo, es el periodismo el que le ha ofrecido la oportunidad de reinventarse. “He aprendido el oficio caminando”. Y se ha especializado en realizar entrevistas y perfiles literarios muy personales, a personajes de la cultura de ambos lados del Atlántico (Vila-Matas, Chirbes, Jesús Lizano, Lipovetsky, Ken Loach, Ana María Shua…). “Todo lo que hago tiene un vínculo con España”. Además, ha creado y dirige la revista digital “Continuidad de los Libros” (un guiño a Cortázar), que en 2016 fue declarada “sitio de interés cultural” por el Gobierno de Buenos Aires a través de la Ley de Mecenazgo Cultural. “Es una revista humilde, en la que se mezclan grandes firmas con autores poco conocidos, y esto ha sido como un premio, te da alas para seguir”. En el equipo figura, curiosamente, otra joven leonesa, la premiada ilustradora Patricia Gutiérrez.

“Si eres argentino amás tu país y no te querés ir. Y yo amo Argentina, me ha abierto puertas. En España solo encontré muros”, observa Violeta. Por el voseo y la música de su voz, nadie diría que no es, ya, de allá.

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