Isabel Medarde Oliden. © Fotografía: Ana M. Díez / El Día de León.

Isabel Medarde Oliden. © Fotografía: Ana M. Díez / El Día de León.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

ISABEL MEDARDE OLIDEN

APOSTAR POR UN SUEÑO

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 9 de octubre de 2016 en la última página de El Día de León)

“La familia que tengo, de medio locos y aventureros, me ha influido mucho”, reconoce Isabel Merdarde (León, 1974), productora y realizadora audiovisual, activista cultural, creadora multidisciplinar y facilitadora incansable. Su padre (microbiólogo) fue uno de los primeros exploradores de la Cueva de Valporquero, hace medio siglo. Su abuelo (médico) era montañero y fotógrafo aficionado. Su abuela cantaba zarzuela. Y su madre siempre soñó con vivir en Perú… “Desde pequeña he viajado con mis padres, me han llevado al teatro, a la ópera… Pero soy la única de la familia que se ha lanzado a vivir de esto”. ¿A qué se refiere con “esto”? Porque no es fácil resumir a lo que se dedica esta mujer inquieta y polifacética: cine, vídeo, fotografía, artes escénicas, gestión cultural, nuevas tecnologías… todo ello combinado con la vocación de compartir conocimientos, investigar, experimentar y colaborar con otras gentes en la realización de sueños y proyectos.

Con 20 años se fue a Madrid, donde se licenció en Arte Dramático y estudió Cine y Fotografía. Allí se presentó a castings y participó en incontables rodajes como script y encargada de making off. Vivir de aquello era imposible, así que se puso a estudiar diseño gráfico, 3D, multimedia… y le salieron algunos trabajos. Con los primeros sueldos se compró una cámara y empezó a grabar sus cosas (ensayos fílmicos, cortos de no ficción), y a colaborar en el Laboratorio 3 de Lavapiés, un centro social okupado. Pero Madrid le estresaba, y con 31 años decidió volver a León. “Me salió curro en un estudio de fotografía, y luego seguí como autónoma…”. No se arrepiente, aunque subsistir sea duro. “Por necesidad de trabajar había ido dejando atrás mi sueño de hacer cine y teatro… Pero todo lo que buscaba en Madrid lo he encontrado aquí”, afirma.

En 2009 fundó en León su propia productora, Bambara Zinema. Algunos de sus cortometrajes, propios y de otros cineastas, como Isaac Berrokal, ya han ganado premios. Empezó también a trabajar como directora de producción con Juan Marigorta (Estudios Tripolares), realizando videoclips para sellos como Subterfuge. Y junto a su compañero Sergio González (ingeniero informático) fundó en 2010 el Laboratorio Bambara, una plataforma de investigación y experimentación audiovisual ligada a las filosofías del copyleft, software libre y opensource, que funciona además como un espacio abierto a proyectos y colectivos culturales.

En la actualidad compagina los trabajos que le dan de comer con otros proyectos personales y colectivos, siendo una de las personas más activas en el campo de la cultura libre y colaborativa en esta ciudad. Cada uno de sus proyectos es una aventura. Algunos permanecen en reposo, inacabados. Otros están activos, como el documental “La voz del Concejo”, que lleva cuatro años realizando con Teresa García Montes y la asociación Faceira, concebido como un estudio en WebDoc sobre las Entidades Locales Menores, los concejos y los bienes comunales. “Hemos recorrido muchos pueblos del norte peninsular, y grabado cinco capítulos, pero tenemos cantidad de material y muy poca ayuda económica. Lo hacemos para las futuras generaciones, porque todo eso va a desaparecer”.

Ahora está organizando el V Encuentro de la Red Transibérica de Espacios Culturales Independientes, que se celebrará en León del 21 al 23 de octubre. “Esta ciudad es un hervidero cultural y eso es enriquecedor, como alimento mental y emocional. Pero la mayoría sufrimos lo precario agravado por la crisis. ¿Cuánto podremos resistir así?”, cuestiona.

Después de charlar con ella en la terracita de su pequeña casa, junto a la catedral, sobrevuelan dos frases: “No quiero renunciar a mis sueños” y “Siempre pienso que estoy a tiempo de aprender lo que sea”. Si Isabel fuera un hada podría llamarse “Bambarilla” (al despedirnos me entran unas enormes ganas de volar).

Claqueta de Isabel Medarde para la foto de Ana M. Díez.

Claqueta de Isabel Medarde para la foto de Ana M. Díez.

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