OPINIÓN / VILANOS

Transparentes como el carbón

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 18 de septiembre de 2016 en El Día de León)

“Montan la barraca y venga tiroriro / Y toma traca y daca y luego yo no he sido ¡claro! / Es evidente, mienten / Continuamente mienten…”. Suena de fondo “Vergüenza torera”, esa canción de Rosendo que habla de la actualidad política y económica de una manera sutil y contundente, mientras leo una noticia en leonoticias.com sobre otra nueva mentira del ex ministro Soria, el político canario que se vio forzado a dimitir tras aparecer en los “papeles de Panamá” vinculado a sociedades “offshore” ubicadas en paraísos fiscales, ése que a veces parecía el portavoz de una petrolera, el mismo que ha acabado con la minería del carbón en esta provincia y en este país, el que pasará a la historia como el peor azote de las energías renovables, el defensor del “fracking” y de la energía nuclear, el artífice del sistema por el que la tarifa regulada de la luz (PVPC) se encuentra sujeta en buena parte a los vaivenes del mercado (“la luz ha bajado”, repetía él día tras día, sin embargo, en su falsa letanía), ése que tras verse obligado a dejar su cargo de ministro pidió a sus grandes amigos Rajoy y De Guindos la recompensa de un puestazo como director ejecutivo en el Banco Mundial (226.000 euros al año libres de impuestos). Y casi lo consigue…

Pero es a fuerza de embustes como las mentiras muchas veces salen a la luz, desbordándose a sí mismas, y entonces se vuelven transparentes en su negrura, permitiendo ver lo que se esconde detrás de ellas.

La última trola en la que se ha pillado a Soria tiene que ver precisamente con el carbón, y se remonta a junio de 2012, cuando el entonces ministro de Industria, Energía y Turismo afirmó en el Congreso de los Diputados que el nuevo Gobierno de Rajoy continuaría “literalmente” con el plan de cierre de las cuencas mineras “elaborado por el anterior Gobierno” de Zapatero y remitido a Bruselas en agosto de 2011.

Pues bien, en un “documento interno” de la Comisión Europea al que ha tenido acceso leonoticias.com, relacionado con las “ayudas destinadas a facilitar el cierre de las minas de carbón en España” y fechado el 27 de mayo de 2016, se puede apreciar que aquellas declaraciones de Soria en el Congreso fueron una mentira más, ya que en ese documento consta que fue el propio Ejecutivo de Rajoy el que solicitó a Bruselas en febrero de 2012, dos meses después de la investidura del nuevo presidente, la puesta en marcha de una ayuda estatal para financiar el cierre total de los yacimientos de carbón no competitivos.

El fin de la minería ya es un hecho, después de que a finales del pasado mes de mayo Bruselas anunciase que aceptaba el plan del Gobierno, un plan que permitirá emplear 2.130 millones de euros para cerrar las minas antes de que finalice 2018. Y yo me pregunto: ¿Se tiene que “filtrar” un documento como ese para que los ciudadanos nos enteremos de que fue el Gobierno de Rajoy, y no el de Zapatero, el que puso en marcha los trámites para acabar definitivamente con la minería? ¿Se tiene que “filtrar” un documento para que conozcamos los pormenores de un plan que los sindicatos han asegurado desconocer? ¡Menuda trasparencia!

Vivimos en un mundo de engaños, de ocultaciones, de mentiras que muchas veces desaparecen con el agua de lluvia, como el carbón de las reservas estratégicas nacionales (¿alguien recuerda que en 2013 desaparecieron más de 500.000 toneladas de carbón de Hunosa, valoradas en más de 40 millones de euros, que supuestamente estaban depositadas en terrenos del Grupo Alonso? Y sí, se llegó a decir que habían desaparecido a causa de la lluvia y el viento… pero ¿qué fue de todo aquello? Busco en la red y encuentro la respuesta, fechada en 2014: “El juez no ve delito en el caso del carbón ‘desaparecido’ de Hunosa”).

El caso del “superpinocho” Soria es como un paradigma de la política y la economía actuales. Su historial de mentiras acumuladas tras su paso por la política (tanto en Canarias como en Madrid) parece insuperable, pero no lo es. La nariz protuberante de Soria es una más entre las muchas narices que sobresalen en la vida pública de este país.

“Qué pena, qué frustración, qué triste porvenir / Serena desilusión, ¡qué mierda de país! / Es evidente, mienten / Continuamente mienten / Aunque revienten, mienten mienten…”, sigue cantando Rosendo.

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