Cova Villegas. © Fotografía: Ana M. Díez / El Día de León.

Cova Villegas. © Fotografía: Ana M. Díez / El Día de León.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

COVA VILLEGAS

LOS CAMINOS DE LA VOZ

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 11 de septiembre de 2016 en la última página de El Día de León)

Con su voz poderosa y versátil, capaz de remover recuerdos muy antiguos y de abrirse a acústicas inexploradas, Cova Villegas es un referente en el mundo del free jazz y la improvisación libre. Y es una de las grandes voces de la música leonesa. Hay que escuchar cómo canta a su manera una vaqueira, una copla, una bossa nova o un estándar de jazz para sentir algo especial en las entrañas. Un “algo” que se eriza cuando Cova se suelta sin pentagrama y vuela libre. Entonces, si cierras los ojos, su voz te puede llevar al lejano Oriente, a una aldea bambuti… o a espacios sonoros inimaginables. La voz es para ella un misterio, pero también “el instrumento más natural con el que se puede hacer música y quizás el que tiene más posibilidades de expresión: sentimientos y estados de ánimo, pensamientos”.

Detrás de Cova Villegas está Isabel Lucio-Villegas Uría, que es su verdadero nombre. Nació en Oviedo, donde estudió Filología Inglesa, pero lleva más de 40 años en León, 35 de ellos dando clase primero en el instituto de FP La Torre —donde fue la única mujer del claustro de profesores durante un esforzado primer año— y más tarde en el Legio VII. Por sus clases han pasado miles de alumnos, aunque la mayoría quizá no sepa que su profe de inglés se ha convertido con el tiempo en una gran dama de la música libre.

Lo lleva en la sangre: “Mi madre dice que yo cantaba antes de hablar”. Nada raro en una familia de músicos. “Mi abuela materna tocaba muy bien el piano, por su casa pasaban Alicia de la Rocha, Achúcarro, Mompou… Y mi abuelo, Juan Uría Ríu, además de investigador y cronista oficial de Asturias, cantaba fenomenal, y viajó mucho por Somiedo y por Babia recopilando canciones de vaqueiros, que luego recogió en disco mi tío, Juan Uría Maqua, otro cantante impresionante”.

Ella empezó a estudiar canto y piano a los 7 años. El piano lo dejó pronto, aunque ahora ha vuelto a recuperarlo “gracias a Fernando Ballarín, que me ha ayudado a cogerle el gusto”. Pero sí siguió tanteando las posibilidades de su voz clara y emotiva con distintas maestras, como Esperanza Abad o Vanessa Mackness.

Fue en los 80 cuando se subió a un escenario por primera vez, con Teatro Corsario y La Orquesta Polar Antártica. “No fue fácil, lo pasé fatal hasta que sentí que podía hacerlo”. Luego formó parte de El combo de Sara, grupo que llegó a compartir escenario con figuras como Art Blakey. Desde entonces, no ha parado. Hace casi dos décadas formó su propio Quinteto de free jazz ecléctico, con Cy Williams, Jorge Frías, Diego Gutiérrez e Ildefonso Rodríguez. Muchos años lleva también con el cuarteto de improvisación Sin Red (con Chefa Alonso, Víctor M. Díez y Rodríguez), y en los últimos tiempos ha fundado un trío, Molimo, con Chefa Alonso y la chelista Barbara Meyer. Con todos ha grabado discos y viajado por el mundo, compartiendo escenario con músicos como Evan Parker. También ha formado parte de orquestas de improvisadores (en Madrid, Barcelona, Londres), con directores como Butch Morris, Peter Kowald o Fred Frith.

“Tengo la suerte de estar con auténticos musicazos, que además son amigos”, afirma. Le pregunto si casarse con el poeta y saxofonista Ildefonso Rodríguez ha influido en su trayectoria: “Claro, con lágrimas y con risas, es el que más me ha animado y estimulado con la música”.

Por el camino, además, esta filóloga ha tenido tiempo de traducir a K. Mansfield, Sylvia Plath, Beckett, Aldo Leopold, además de realizar un trabajo sobre “Viajeros ingleses por tierras de Castilla y León”.

Ahora que ha dejado la enseñanza, asegura que trabaja más que nunca. Así, acaba de versionar y grabar, con los guitarristas Gonzalo Ordás y Marcos Cachaldora, una serie de poemas del “Blues castellano” de Gamoneda. Y en breve estrenará en Madrid una pieza del compositor Sergio Blardony, sobre poemas de Pilar Martín Gila… “Vivo entregada a la música, así es como soy feliz”.

Anuncios