OPINIÓN / VILANOS

Autónomos precarios

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 21 de agosto de 2016 en El Día de León)

El pasado mes de mayo, cuando se quemó la fábrica de Embutidos Rodríguez en La Bañeza, se descubrió que el 80 por ciento de sus 400 trabajadores eran autónomos, es decir, trabajadores por cuenta propia que de pronto se vieron en la calle, sin indemnización, sin paro, sin nada, absolutamente desamparados. Lo peor es que esta situación, la de “trabajar para una empresa” siendo autónomo, empieza a ser algo habitual en este país precarizado.

España se está convirtiendo en un país de autónomos, con casi dos millones de inscritos como tales en la Seguridad Social a 30 de junio de 2016. Otro dato significativo sobre la estructura empresarial real del país y las tendencias del mercado laboral es el siguiente: más de la mitad de las empresas activas en España no tiene ningún trabajador contratado.

El último Directorio Central de Empresas (Dirce) publicado por el INE (lo pueden encontrar en Internet) lo resume así: “Desde el punto de vista del tamaño, medido en número de asalariados, las empresas españolas [3.236.582 en total] volvieron a caracterizarse por su reducida dimensión. A 1 de enero de 2016 más de 1,79 millones de empresas (el 55,3%) no contaban con ningún asalariado, y otras 895.574 (el 27,7%) tenían uno o dos empleados. Si se suman estos dos grupos, resulta que el 83% tenían dos o menos asalariados. Considerando sólo a las empresas con asalariados, las que tenían 20 o más trabajadores representaron el 4,4% del total”.

Los números apenas varían en el informe ‘La empresa en Castilla y León 2016. Análisis Económico y financiero’, elaborado por Caja España Duero. En él se cifran en 31.387 las empresas registradas en 2015 en la provincia leonesa (2.625 menos que antes de la crisis). De ellas, 17.276 (el 55%) no tienen asalariados, y 13.147 (el 41,8%) tienen entre uno y nueve trabajadores (aunque la mayoría, algo más de 9.000 empresas, solo tiene uno o dos). Sumados ambos grupos, resulta que el 96,8% de las empresas leonesas o no tiene trabajadores o cuenta con una plantilla inferior a diez personas.

Las frías cifras no hablan de la triste realidad de muchísimos trabajadores autónomos y pequeños empresarios y comerciantes, de sus dificultades cotidianas para salir adelante. Pero los datos confirman algo obvio, aunque ni los políticos ni los responsables de las administraciones quieran verlo: en España el grueso del empleo lo generan y mantienen a duras penas los autónomos, las microempresas y los pequeños negocios.

Recuerdo que, en 2013, el artista leonés Pablo García (Pablo Je Je en las redes sociales) se dedicó durante todo el mes de febrero a recorrer las calles de León, fotografiando y documentando un paisaje de declive extrapolable a muchas ciudades españolas. Luego, bajo el título de “Crack”, resumió la ruina imparable del pequeño comercio leonés en cien imágenes de cien escaparates devastados, en cuyas inmediaciones habían ido creciendo la suciedad y el deterioro que se generan con el abandono. Pablo García realizó más de trescientas fotos durante aquel mes, y podría haber seguido. Pero decidió seleccionar un centenar “porque no quería hacerle el trabajo a las inmobiliarias; solo buscaba mostrar la crisis”.

Tres años y medio después basta con dar un paseo para constatar que los comercios y pequeñas tiendas han seguido cerrando, y que cuando se abre algún negocio nuevo apenas dura unos meses…. En El Crucero, que es mi barrio, incluso ha desaparecido el “Compro Oro”, imagino que después de haberse hecho con todas las joyas del vecindario.

El “precariado”, creciente, se define ya como una nueva clase social marcada por la incertidumbre laboral y económica, y por la degradación del trabajo. Una clase que sobrevive con contratos basura y nóminas miserables, abocada a menudo a la economía sumergida por pura “necesidad”. Y una clase sometida, además, a la pérdida de derechos, al abuso y la indefensión. Muchos autónomos no dejan de ser asalariados precarios. Abundan también los que ni siquiera cubren gastos. Parafraseando a Larra, “ser autónomo en España es llorar”.

...

Anuncios