El cineasta leonés Chus Domínguez. © Fotografía: Ana M. Díez.

El cineasta leonés Chus Domínguez. © Fotografía: Ana M. Díez / El Día de León.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

CHUS DOMÍNGUEZ

EL POETA DE LA CÁMARA

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 5 de junio de 2016 en la última página de El Día de León)

Al margen del cine comercial existe un cine independiente y libre que es puro arte audiovisual, capaz de abrir mundo para nosotros a partir de lo real. Chus Domínguez (León, 1967) forma parte de esa nueva generación de creadores españoles volcados en la búsqueda de nuevos modos de representación de la realidad a través de la cámara.

Sus películas inclasificables navegan entre el documental, la creación experimental, el cine de no-ficción… Y en ellas siempre hay algo especial, una mirada, una poética, un lugar raro al que solo se llega cuando uno, simplemente, decide dejarse llevar por su manera de tomar partido por las cosas.

“Cine-poesía”. Así definió el músico Nilo Gallego lo que hacía Chus Domínguez cuando, en los años 90, empezó a grabar con él acciones sonoras como “Dadajazz” o “Felipe vuelve a casa con las ovejas sonando”. En esas piezas Chus ya exploraba otras formas de mirar y de escuchar para engarzar flujos de imágenes y partituras sonoras de singular belleza. Y no ha dejado de hacerlo, aunque a él eso de “cine-poesía” le suene raro y prefiera definirse como “un creador audiovisual que ha ido extendiendo su labor a otras disciplinas” como el site specific (a través del colectivo “Orquestina de pigmeos), las artes escénicas (en colaboración con músicos, bailarines y performers) o el archivo.

Aunque el cine sea para él vocación, con 18 años optó por estudiar Biología y preparar después oposiciones a enseñanza. Hasta que, con treinta años, decidió pedir una excedencia y dedicarse de lleno a su gran pasión. “Tuve la suerte de coincidir en esa época con creadores que me ayudaron a entender el arte de una manera distinta, en la que tienen cabida el azar, lo cotidiano, lo pequeño…”, recuerda.

Un documental que le marcó fue “Step Across the Border”, sobre el músico Fred Frith, en el que descubrió un trabajo sonoro impresionante. “A partir de ahí empecé a pensar en las posibilidades del cine para reflejar la vida y el arte”.

Entre sus cineastas de referencia figuran James Benning y Jonas Mekas, que le enseñaron a buscar esos destellos de belleza que surgen cuando uno deja que la vida acontezca. “Para hacer una película hay que estar en contacto con la vida y el arte, atento a lo que sucede, tratar de encontrar algo que sea relevante… y trascender, ir más allá, encontrar una vibración interna, intuir cómo eso le puede llegar al espectador”. Ahora mismo le interesan especialmente ciertos realizadores vinculados con Galicia: Eloy Enciso, Lois Patiño, Oliver Laxe, Xurxo Chirro…

Desde 2011 ha cosechado premios en festivales de toda España, también en Cuba, Italia, Portugal, Estados Unidos, Croacia, Argentina, Rumanía, Polonia, Siberia… Y cuantos han pasado por sus talleres han quedado marcados por su fascinante manera de ver y hacer cine.

Después de grabar en un lugar, durante un tiempo (días, semanas, meses), Chus Domínguez puede tardar años en terminar un proyecto. “La búsqueda es larga y yo soy lento. Vas probando, reflexionando, dejando reposar el material… hasta que das en cómo resolver la película”. Y ahí está la magia, en encontrar ese punto de vista capaz de transformar acontecimientos en apariencia banales –el cierre de los Cines Kubrick en León, un pájaro muerto en la orilla de una carretera, las personas que pasan por una pensión de Pamplona, la lluvia en una aldea gallega…– en turbadoras metáforas de lo real.

“Su poética tiene que ver con la exploración de un mundo casi a ciegas, hasta ir sabiendo poco a poco de qué se trata”, apunta el músico Ildefonso Rodríguez. “Lo importante es el lugar en el que nos coloca a los que nos sentamos en la oscuridad de la sala”, señala el crítico Conde-Salazar. “Su propuesta sería algo así como: tú mira de esta manera, que verás lo que acabas viendo”.

En su web figuran casi todos sus filmes junto con apuntes de trabajo y pequeñas joyas como “Lección de percusión” (con el músico japonés Katsunori Nishimura). “Ahora tengo varias películas en mente, paradas por falta de dinero y porque estoy en un momento de replanteamiento y cambio; creo que es necesario parar un poco a veces, y también tengo mucho lío con otros proyectos”.

Para él, no obstante, todo es camino: “Me interesa la formación, ir abriendo en grupo caminos de creación”. En ese sentido, Chus es el promotor del Laboratorio de Antropología Audiovisual Experimental, desarrollado entre el Musac y la Universidad de León, donde confluyen dos grupos: la Rara Troupe (que lleva cuatro años investigando en la salud mental a través de la creación audiovisual) y Teleclub (nuevo grupo de trabajo sobre formas de representación audiovisual en la Sobarriba leonesa).

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