Creo que este es mi primer poema publicado. No lo recordaba, y tampoco conservo ningún ejemplar del primer y único número de la revista ASCUA, que promovió Juan Carlos Yago en 1981, cuando yo cursaba 1º de Filosofía y Letras en la Universidad de León (antes de irme a cursar Periodismo a la Complutense). Me lo ha enviado Miguel Salguero, y ha sido una sorpresa.

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Eloísa Otero en el IES Álvaro Yáñez de Bembibre (León).

La semana pasada, el martes 17 de abril, estuve con el profesor y escritor José Manuel de la Huerga en el IES Álvaro Yáñez de Bembibre (donde imparte clases de inglés este año Alba Flores Robla, último premio Adonáis con su libro ‘Digan adiós a la muchacha’) para dar una charla sobre literatura, poesía, periodismo y escritura, dentro del programa “Rumor de Poesía” que coordina José Manuel en el marco del proyecto EL DUERO LEE.
Desde aquí damos las gracias tanto Alba como a María la profe de Literatura (que nos enseñó los trabajos realizados por los alumnos, algunos muy buenos, a partir de la antología de poemas y artículos periodísticos que les enviamos semanas antes), a la directora del insti y al resto de los profesores de Lengua y Literatura. Los estudiantes se mostraron atentos y lanzaron buenas preguntas.

Eloísa Otero en el IESO Conde Sancho García de Espinosa de los Monteros (Burgos), con alumnos de 1º y 2º.

Este miércoles 25 de abril la sesión fue en el IESO Conde Sancho García de Espinosa de los Monteros (Burgos). Primero tuvimos una sesión con los alumnos de 1º y 2º de la ESO, que estuvieron muy participativos, curiosos e interesados, y preguntaron muchas cosas (sobre todo una niña muy linda sentada a mi izquierda, de pelo moreno, a la que se notaba que le gustaba mucho leer y escribir). En la segunda sesión, con los de 3º y 4º, los estudiantes me parecieron más vergonzosos y más en su mundo, como que les daba un poco igual todo, aunque en el fondo no fuera así; pero aunque tardaron, al final sí que lanzaron algunas preguntas interesantes.
Desde aquí damos las gracias también a la profesora Lucía Somorrostro, al director del insti y a todo el cuadro de profesores (unos cuantos de ellos de León, curiosamente) por su amabilidad y su cálido recibimiento.

Eloísa Otero en el IESO Conde Sancho García de Espinosa de los Monteros (Burgos), con alumnos de 3º y 4º.

Todas las charlas se iniciaron con la lectura de un cuento de la escritora Susana Barragués, titulado “Un huevo”, en el que se incuba lo que al final puedan ser la poesía y el poema.

Esther Ramón.

CASI SIN VOZ

Por ESTHER RAMÓN
(Reseña publicada en la revista madrileña El Crítico, en 1999)

Difícil —extraño— el pulso que mantienen algunos poetas con el silencio. Rimbaud, Ingeborg Bachmann, Hugo von Hofmannsthal… de todos ellos nos llegó el eco de un silencio deseado. Nos llegó un eco como si de un alto grado de clarividencia se tratara, como si la auténtica poesía tuviera que irse afinando hasta desaparecer o el truco consistiera en borrar poco a poco los trazos para poder leer “la escritura anterior a la palabra”.

Al igual que en la Carta de Lord Chandos de Von Hofmannsthal, Eloísa Otero (León, 1962) se enfrenta en su último libro —Tinta preta, editado por el Instituto Leonés de Cultura— cara a cara con la escritura, planteándose, sopesando palmo a palmo su necesidad, su validez. Se trata de un combate desigual, pero en un principio amistoso: el bando del silencio gusta aún de brindarle témperas suaves a su adversario (“Garrapateo. / Los dibujos son para que recuerdes”). Aunque con la lucidez cunde el desánimo (“Para qué contar, en realidad”).

Sin duda, el camino se allanaría si el despojamiento (“saber de todo, / desde el principio hasta el final / sin estar en todo”) soñado, trascendiendo los límites de la escritura, representase la puerta, la llave que abriese lo ajeno, pero lo que resta es sólo la fórmula. Aplicada inútilmente. “Sigo sin saber, a fin de cuentas, / quién es alguien para alguien”.

A lo largo del libro se va desarrollando, más que una lucha, una especie de cortejo, donde ambas partes se acercan tanto que a veces llegan a confundirse. El silencio (“Él habla de lo que le pasa. O no habla”). La escritura (” / Ella, de lo que podría llegar a pasar”). El papel en blanco es aquí el lienzo donde la creación se busca y se reencuentra, limpiando sus pinceles en un autorretrato diligente pero borroso. Donde las sílabas son arpones lanzados a oscuras “a la espera de que la situación tome verdadero cuerpo / —o falso— y que se clarifique”.

El narrador se plantea la doble trampa: por un lado la escritura es una terapia, un alivio (“Aquí llueve menos”). Un sitio donde refugiarse, donde no sentir. Una especie de medicina, la más eficaz “pero hay otros fantasmas / como que cuando dices tu miedo / el miedo se cumple”.

“Dolmen, mámoa, petroglifo”. Magia arrojadiza que se desliza entre los dedos, que invoca un despertar, o tal vez un adormecimiento. Las palabras son de nuevo piedras de colores arrojadas a un pozo que se seca sin remedio.

Y así, en ese vaivén vamos llegando a la última parte del libro, en la que el silencio gana literalmente terreno: las estrofas se acortan, los versos se afilan como un lápiz que se prepara para escribir con extrema claridad las últimas palabras. Una cuerda podrida de cuyos extremos los competidores siguen, aunque exhaustos, tirando hacia un final que se precipita, que adivinamos muy pronto. ¿Vencedor?: el silencio (“traspaso el umbral / me cuelo en ese espacio donde el sonido no circula / y el pensamiento es sueño que ni se pronuncia”). Pero sólo la escritura ha sido capaz de conducirnos ante él.

Margarita Merino.


MEIGA DE LAS NANAS 

Mi prima favorita irradia llamaradas
con su pelo de fuego.
Hay sal y musgo fresco en su figura
de mujer: mezcla de mar, metileno
travieso, lluvia menuda,
caracola viajera al son del ser.
Te abraza desde la lejanía
con los dedos del aire
y entre los continentes
el océano no basta para ocultar
las chiribitas azules
de sus ojos entrecerrándose
al reír,
aunque penda una lágrima
que sorbe hacia un paisaje norteño
de memoria y ungüentos.
Eres niña de azúcar,
caramelo tu urdir las palabras con gestos,
roca y marea, susurro en el hogar,
celta y jugosa tu alma
compasión.
Hoy he estado buscando tus huellas en la arena,
sola al relente, perdida entre la bruma,
y has encendido el faro potente de una luz edredón:
poso en la mesita una bala de plata.
Ay Isla Kokotero, irmā que não ten
fálame quediño da saudade en galego,
arrólanos rumorosa meiguiña doutra terra querida,
axóuxere, misterio, do lar da miña nai.
No te pierdas jámás de este calor tan rico
que das a los demás:
Eloísa Otero, pra ti ergo uma rosa.

 MARGARITA MERINO,
junio 2010, Tennessee (EEUU).

La poeta gallega Lupe Gómez.

‘O arrolo celta’

Por LUPE GÓMEZ
(No suplemento ‘Lecer’ de Galicia Hoxe / 13.06.2010)

Polas noites, cando me deito, necesito que me arrolen porque senón non consigo durmir. Ás veces a música é un perfecto arrolo que consegue calmar as feras. Os celtas eran arrolados polas árbores, polos ríos, polas fontes, pola chuvia, polo sol. Unha vez tiven un noivo celta, un amigo da música popular, do folk máis profundo da Terra, das raíces misteriosas.

A esencia celta está na adoración aos carballos, porque gardan unha Historia máis verdadeira que a Historia que sae nos libros. “Keltoi” é unha palabra sagrada, mítica, máxica. Tres carballos puxéronse a falar con tres nubes e a súa conversa resultou interminable. Tiñan tantas cousas que dicir! Tiñan tantas fotos gardadas dentro dunha caixiña perfumada! “Celta” é un concepto multívoco. Existiron de verdade os pobos celtas? Ou son unha invención fantástica, un conto estraño, un milagre esquecido? Eu creo que realmente existiron e seguen existindo dentro de nós. Somos un pouquiño celtas cando nos namoramos, cando soñamos cun futuro transparente.

As virtudes e as características que se lles atribúen aos celtas son: a independencia, o heroísmo, a arrogancia, a robustez e a bela disposición. A música celta triunfou, e triunfa, porque vai directa aos sentimentos máis nobles das persoas. As troitas, cando circulan pola auga do río, van cheas de razón. Os coches corren moitísimo e chocan entre eles, teñen accidentes mortais. As troitas saben circular con boa educación, con boas maneiras. Se os celtas fixeran unha orquestra para ir ao Festival de Eurovisión gañarían todos os premios, todas as medallas. As pedras falan moitísimo máis que as persoas. Están cheas de segredos impronunciables, festas pequeniñas, silencios comunicativos. Nos petróglifos está escrita toda a serenidade alegre dun pobo fiel, antigo, verdadeiro. Pouquiño a pouco, cando morremos, convertémonos en flores delicadas, elegantes, eternas.

A nena aburrida

Eloísa Otero é unha escritora que naceu en León, no ano 1962. Ten uns ollos divertidos, un falar torrencial. O seu libro Cartas celtas, publicado na Colección Azul de Metileno –Ediciones Leteo–, ten na súa portada unhas pedras grandes. Hai neste libro poemas que están escritos en galego. “Arrólote nun idioma/ que eu non coñezo./ Nun idioma que ti tampouco entendes./ Arrólote.” Todo o poemario é como un arrolo invisible. A poeta de León decide expresarse nunha lingua que lle é allea, pero que por esa mesma razón forma parte da súa vida, do seu mundo literario.

Todo este libro está escrito cunha linguaxe moi rica, eficaz, sintética. Os espazos en branco fan que a lectura sexa moi parecida á linguaxe dunha carta. Lemos con paixón, pero tamén con detenemento. Avanzamos con rapidez, pero tamén saboreamos tranquilamente cada metáfora, cada palabra. Un poema empeza dicindo: “El aliento exige una cierta serenidad expresiva y escribir es un insulto”. Ese mesmo poema remata así: “(Ser niña y aburrida en los portales.)” As nenas aburridas son as máis auténticas porque non disfrazan o aburrimento, a tristura, a melancolía. Eloísa Otero traballa como xornalista e pasea por León como se a vida fose un conto difícil, unha carta celta. Ela non é galega pero parece galega.

As nenas aburridas soben ás nubes todos os días, viaxan en trens cheos de sombreiros e brillan moitísimo baixo a chuvia. O carteiro trae no peto unha carta celta: “Non hai relato/ sen voz,/ non hai tenrura/ sen xesto./ O relato, o tenreiro/ poñen algo en tensión:/ a voz, o xesto,/ pulsan os mecanismos das preguntas,/ descubren a miúdo escaleiras,/ caligrafías encubertas”.

Antonio Pereira, en su casa de Papalaguinda (León), en una foto tomada el 09/03/1995.

Antonio Pereira, nacido en 1923 en Villafranca del Bierzo y fallecido el 25 de abril de 2009 en León, es sin duda uno de los autores leoneses más queridos. Este texto fue leído en la mesa redonda titulada “Las mujeres leen a Antonio Pereira”, que se celebró en el salón de actos de Caja España, en León, el 4 de noviembre de 2011, en compañía de María Rodríguez, Amelia Gamoneda, Julia Barella y Carmen Busmayor. Posteriormente se editó un libro, “Las mujeres leen a Antonio Pereira” (Breviarios de la Fundación Antonio Pereira, León, 2013), coordinado por Busmayor, en el que se reúnen las cinco intervenciones de aquel día.

“Con el oído atento”

Por ELOÍSA OTERO

“¿Te asombras de que otros pasen junto a ti, y no sepan, cuando tú pasas junto a tantos y no sabes, no te interesa, cuál es su pena, su cáncer secreto?”
C. PAVESE

A mí no sólo me gusta la literatura de Pereira, sino que me gusta mucho Pereira, su genio y figura. Es el escritor auténtico, curioso, el observador atento. Es el viajero que anota, y que de todo saca provecho: de lo que ve, de lo que escucha, de lo que huele, palpa y saborea. Es un narrador con los cinco sentidos y uno más, el sexto, ese que le dice dónde puede haber una buena historia. Es ahí donde Pereira aviva el entendimiento y aguza todavía más sus cinco sentidos para percibir mejor y con más detalle. Pero, a eso, todavía suma un sentido más, el séptimo, tan importante en su obra y en su vida: el sentido del humor, que él siempre cultivó como un tesoro.

“¿Cómo crees que se puede vivir en un mundo tan absurdo como éste y tan lleno de penas, sino es con la ironía y el humor? Son armas para sobrevivir, para no pedir la eutanasia a voces”, decía.

Ahora bien, por encima de todo… Antonio era alguien que escuchaba. No que ‘supiera’ escuchar. Sino alguien que estaba ‘a la escucha’, que ponía atención a las historias que todos contamos, cuando contamos la vida.

Por eso es un maestro del relato. Y un maestro de la literatura oral. Era un conversador inigualable, todo un seductor con la palabra y aún más con su simpatía… A su lado las horas pasaban sin darse cuenta, entre risas y anécdotas que daban muestra de una vida plena, marcada por la poesía y por el amor al lenguaje sencillo de las gentes, al lenguaje capaz de tocar el corazón.

¿No cree que los cuentos nos aportan la dosis de imaginación y fantasía que hacen la vida más soportable?, le preguntaron en una ocasión.

“Absolutamente cierto, y esto vale para todos los géneros literarios e incluso para el arte en general”, contestó Pereira.

Escribir, viajar, relacionarse con las personas y conocer mundo confluyen en él en mágica armonía. “Confieso que he volado, pero que esa libertad de las alas avivaba la nostalgia de mis raíces”, escribe este aventurero cuyas raíces en Villafranca se extendían hasta Galicia y Portugal… territorios mágicos a los que él sentía pertenecer, y que forman parte de su manera de estar en el mundo y de mirar el mundo.

Cuenta que empezó a escribir para conquistar a las chicas de su pueblo “y a las forasteras que llegaban a pasar el verano”. Pero la escritura le caló hondo, y su huerto más íntimo fue la poesía.

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“Cuéntame la verdad, sí.
Pero a ver cómo me la cuentas”

Algunas fotos de la puesta en escena del recital músico-poético “Cuéntame la verdad, sí. Pero a ver cómo me la cuentas”, de Chefa Alonso y Eloísa Otero, por distintas provincias de Castilla y León, con la Fundación Jesús Pereda (CCOO), dentro del programa “M de Marzo, M de Mujeres”.

Visitamos Burgos, Valladolid y Segovia (días 14, 15 y 16 de marzo de 2018):

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“Se trata de un espectáculo íntimo y delicado, en el marco de la escena poética actual, en el que la improvisadora Chefa Alonso pone la música con sus pequeños instrumentos de percusión mínima y su saxo soprano demostrando que se puede hablar sin palabras mientras la poeta leonesa Eloísa Otero recita una selección de poemas de sus dos libros, Cartas celtas y Tinta Preta, así como poemas inéditos. Con este recital se quiere rendir homenaje a las mujeres que ponen su propio granito creativo al panorama cultural apuntalando, también desde lo cotidiano y lo hermoso, la reivindicación feminista.”

Más información:

Redactores y colaboradores de El Día de León. Navidad 2017.

El pasado 3 de marzo de 2018, la delegación del semanario El Día de León cerró sus puertas. Guardo con cariño esta imagen de la comida de Navidad, con el director Fernando Aller (justo detrás de mí) y el equipo de redactores y colaboradores.

Ha sido un placer haber compartido estos últimos 20 meses con una redacción muy joven y entusiasta, que se ha caracterizado por su buen hacer periodístico. Y siempre es una pena que un buen periódico cierre así, de un día para otro, casi sin avisar…

 

Haz un click para ir a la noticia…

El 8 de Marzo, en León, las periodistas paramos…

Las periodistas paramos…

Las periodistas paramos…

M de Marzo, M de Mujeres:

“Cuéntame la verdad, sí.
Pero a ver cómo me la cuentas”

Un recital poético-musical de
Eloísa Otero & Chefa Alonso

14 de marzo: Burgos:
A las 20 horas, en Que Thomas (calle Huerto del Rey, 8 / La Flora).

15 de marzo: Valladolid:
A las 20 horas, en​ Sinners Club (Plaza Universidad, 11).

16 de marzo: Segovia:
A las 19 h​oras, en el Centro Cultural San José Obrero.

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Organizado por la Fundación Jesús Pereda
(CCOO de Castilla y León)

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MÁS INFORMACIÓN:

Chefa Alonso y Eloísa Otero confluyen en un recital poético-musical que girará por Burgos, Valladolid y Segovia

OPINIÓN / VILANOS

Sobre el aumento de la infelicidad

“El aumento de la infelicidad tiene que ver con las cosas que dejamos de hacer por estar conectados, más que con los efectos directos de estar conectados. Y es para pensarlo, sí. Y para desconectarnos un poco. Está claro que lo necesitamos.”

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 3 de marzo de 2018, en el último número de El Día de León)

Dentro de dos meses se cumplirán 50 años de aquel mayo del 68 que marcó un antes y un después en tantas cosas. Aquella fue “la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia, y posiblemente de Europa occidental, secundada por más de nueve millones de trabajadores”, según la Wikipedia. En aquel entonces yo acaba de cumplir 6 años, la televisión no había llegado a aún a todos los hogares españoles y tampoco el hombre había pisado la luna. “La imaginación al poder”. A partir de ahí fueron muchos los que creyeron en la posibilidad de cambiar las cosas…

¿Cómo somos ahora? ¿De qué manera han ido cambiando qué cosas? Leo un artículo de Fernando Navarro, sobre la subcultura del entretenimiento vacío, titulado: “La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación”, en el que explica cómo se ha establecido un sistema muy sutil, sobre todo a través de la televisión y sus programas basura, que con sus estupideces forjan nuestras estructuras mentales. “De lo que se trata es de convencernos de que nada puede hacerse: de que el mundo es tal como es y es imposible cambiarlo. (…) El entretenimiento vacío ha conseguido la proeza extraordinaria de hacer que los valores del capitalismo sean también los valores de los que se ven esclavizados por él. (…) A los individuos ya no les queda más energía para cambiar las estructuras opresoras (que además no son percibidas como tales), ya no les queda fuerza ni cohesión social para luchar por un mundo nuevo”. Y no es solo eso. Como afirma Joaquim Bosch, portavoz de Jueces para la Democracia, y como hemos podido comprobar especialmente en las últimas semanas, “tenemos menos libertad ahora que en los 80”. ¿Nos importa? Se diría que poco. En estos tiempos en que los jóvenes lo tienen tan crudo (según un estudio del European Trade Union Institute sobre la calidad del empleo en la Unión Europea, resulta que España es el país de la UE con peores condiciones de trabajo), hoy los que salen a la calle son abuelos y abuelas, para protestar por sus pensiones irrisorias.

Los tiempos han cambiado mucho, demasiado, en los últimos años. Ahora mismo lo real y lo virtual, lo digital y lo analógico, lo fantástico y lo imaginario, lo auténtico y lo falso, lo espiritual y lo simbólico… se articulan de forma cada vez más y más compleja. También los afectos. “Echo de menos el contacto”, dice un padre. Se queja de que su hijo adolescente se encierra en la habitación, para enchufarse a sus pantallitas y al móvil. “Apenas le vemos, no hay manera de hablar de nada, en cuanto le contradices en algo se enfada y desaparece en su cuarto”. Y ojalá fuera posible revertir ese alejamiento con solo hacer una pizza… Pero la adolescencia siempre ha sido problemática, para los propios jóvenes y para sus mayores. Cinco siglos antes de Cristo, el filósofo Sócrates ya dijo eso de: “Los niños de hoy día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, engullen la comida y tiranizan a sus maestros”.

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Vicente García Pérez en la última página de El Día de León. / Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

VICENTE GARCÍA PÉREZ
/ Montañero, ciclista, fotógrafo

UNAS BOTAS Y LA CÁMARA

“Añora la enseñanza, pero la jubilación le ha llevado a transitar por insospechados caminos nuevos, retratando paisaje y paisanaje”

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 24 de febrero de 2018 en la última página de El Día de León)

Desde que se jubiló como maestro a los 60 años, allá por 2010, Vicente García se ha convertido en un indispensable de la vida cultural leonesa. Cámara en mano, no se pierde un evento artístico, literario o poético. Se nota que disfruta, que hace lo que le gusta, sin sentirse obligado con nadie, sin ganar nada con ello.

Quedamos en el Cantabrín, uno de sus bares habituales, y aparece con su inseparable amigo Marcelino Cuevas, que es quien al final me pone al día, porque Vicente no habla mucho de sí. “Cuéntale que vas a sacar un libro”, dice Cuevas. Será con el sello Eolas, con las rutas por la provincia que publica, semana a semana, en La Nueva Crónica. Porque todos los domingos sin excepción (con un grupo de amigos formado con los años), y algunos otros días de la semana (con otros jubilados), Vicente coge su mochila, su cámara y su bastón para echarse al monte. “Me gusta mucho dar una vuelta de forma tranquila y sosegada, conocer sitios nuevos… y luego tomar la merienda. Salimos a disfrutar, y yo puedo tirarme en una ruta el doble que cualquiera, parando y haciendo fotos”.

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elo taller valladolid centro de profesores
Taller en el CFIE de Valladolid. Fotografía: José Manuel de la Huerga.

POESÍA EN UN SUSPIRO

Fue un placer impartir un taller de poesía y escritura creativa (titulado “Poesía en un suspiro”) el pasado jueves 15 de febrero de 2018 en el Centro de Formación del Profesorado e Innovación Educativa (CFIE) de Valladolid.

Asistieron 29 profes de primaria y secundaria (4 chicos y 25 chicas) y salieron cosas bien bonitas. Curiosamente, una de las profes ya había sido alumna mía en otro taller, hará siete años. Gracias a José Manuel de la Huerga y a su proyecto EL DUERO LEE. Creo que todas y todos nos lo pasamos estupendamente, y que nos cundió bastante.

José Manuel de la Huerga. Foto: Eloísa Otero.

Patos en la Esqueva (Valladolid). Foto: Eloísa Otero.

 

OPINIÓN / VILANOS

“Hoy comamos y bebamos y cantemos y holguemos…”

“Resulta curioso que, en lo que se refiere a noticias relacionadas con la Cultura, esta ciudad y esta provincia, pero también la comunidad de Castilla y León, salgan casi siempre mal paradas”

“Regocijémonos, a pesar de todo, porque estamos en León, capital del Reino y de la gastronomía española, y febrero, según el calendario oficial, es el mes del chorizo”

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 17 de febrero de 2018 en El Día de León)

En una provincia tan literaria como la nuestra, con tantos escritores por metro cuadrado… un titular como éste no deja de sorprender: “Los leoneses leen menos que el resto del país”. Pero claro, los escritores leoneses nunca han sido profetas en su tierra. Según el último informe del Gremio de Editores de España (FGEE), el 57,8% de los leoneses asegura leer libros en su tiempo libre, al margen del trabajo o los estudios (la media nacional es de 59,7%). Podría parecer que no es para tanto, ya que incluso ha aumentado el número de lectores (4,3 puntos porcentuales desde 2011), pero, dando la vuelta a esos porcentajes, resulta que el 42,2% de los leoneses (en España el 40,3%) es absolutamente inmune a los encantos y valores del libro. En Finlandia, el país que más ama a los libros y cuyas escuelas son la envidia de cualquier sistema educativo, los ciudadanos leen una media de 47 libros al año. En España la media oscila entre 7 y 9 (alguno menos en León). En realidad quizá leamos mucho menos incluso de lo que dicen las estadísticas, y me refiero a leer libros con la actitud necesaria (tranquila, atenta, reflexiva) para que las palabras calen y no resbalen.

Nuestra Comunidad autónoma, además, se sitúa en el “penúltimo” lugar del país (el último puesto lo ocupa Canarias) en relación a la compra de libros: solo el 39,4% de la población castellana y leonesa mayor de 14 años aseguró haber comprado un libro —excluidos los de texto— el año pasado (en España el porcentaje sube al 47,3%). En concreto, la media de libros comprados en nuestra comunidad en 2017 fue de 5,5 por persona, mientras que la media nacional ascendió a 8,6.

Resulta curioso que, en lo que se refiere a noticias relacionadas con la Cultura, esta ciudad y esta provincia, pero también la comunidad de Castilla y León, salgan casi siempre mal paradas.

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Isabel Sevilla y Alberto García, “Fantasía y Comodín”, en la última página de El Día de León. / Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

ISABEL SEVILLA Y ALBERTO GARCÍA
(“FANTASÍA Y COMODÍN”)

/ Ilusionistas

VIVIR CON MAGIA

“Mayoral nos aconsejó fundar la Asociación de Ilusionistas de León; en esta ciudad van a salir muchos magos de aquí a unos años”

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 10 de febrero de 2018 en la última página de El Día de León)

Ilusión por el trabajo, creatividad, ternura y humor. Con esos ingredientes salen a escena Alberto García e Isabel Sevilla. Su sobrenombre: Fantasía y Comodín. Su especialidad: magia cómica. Recuerdan que se conocieron en un camping de Gijón, y no se han separado desde entonces. “Somos pareja artística y sentimental desde hace 20 años”. Ambos son hijos de mineros. “Nadie en nuestras familias ha sido mago”. Isabel nació en Ponferrada y Alberto es asturiano, aunque cuando tenía 3 años su familia se trasladó a Bembibre, donde su padre, tras sufrir la crisis de los astilleros, encontró trabajo en la mina. Luego vendría el declive del sector.

Ambos empezaron a formarse en animación teatral (mimo, clown, cuentacuentos…) mientras estudiaban (Ingeniería Agraria él; ella Derecho). Y se sacaron el título de monitor de tiempo libre. “Nunca nos ha faltado para llegar a fin de mes. A los jóvenes les aconsejamos hacer ese curso, ya que enseña a trabajar con ‘personas’ (niños, adolescentes, adultos, ancianos) y aprendes cosas que no te enseñan en la universidad: empatía, asertividad…”.

“Mi hobby eran los malabares y un día me llamó Alfonso el Mago para trabajar en su espectáculo. Estuve tres años con él y descubrí un mundo nuevo”, evoca Alberto. “A eso se unió que, trabajando también como educador en el centro Don Bosco, uno de los salesianos, Elpidio, que había sido mago, me cedió su maleta con sus juegos”. Fue así como Alberto empezó a crear sus propios números con Isabel, combinando el ilusionismo con pequeños cuentos. Hace diez años, Isabel recibió también un legado especial: el baúl de Manuela Rejas, la primera mujer con carnet de ilusionista de España, como se cuenta en el documental Violeta y el Baúl americano. “Me lo pasó como testimonio y amuleto”.

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OPINIÓN / VILANOS

La espiral maravillosa

“La creación es una de las actividades que, a veces, logra que esa espiral misteriosa que es la vida pueda llegar a convertirse en una espiral maravillosa”

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 3 de febrero de 2018 en El Día de León)

Existen muy pocas ayudas a los creadores en este país, en esta comunidad autónoma, en esta provincia. Han ido desapareciendo poco a poco, y más con esta crisis que se prolonga ya desde hace casi diez años…

Crear es hacer que algo valioso que no existía… exista. Los artistas y creadores, como los científicos (también creadores), nos hacen un regalo, a todo el género humano, cada vez que lo consiguen. Y sus obras pasan a formar parte de ese acervo común sobre el que evolucionamos como especie y sobre el que florece el pensamiento y se desarrollan la inteligencia y la propia creatividad.

Pero la mayoría de las veces “crear” no consiste solo en tener una idea, un proyecto, una intuición… Porque eso, luego, hay que desarrollarlo, producirlo, materializarlo, hacerlo visible, compartirlo. Y para ello suele hacer falta justo lo que el creador no tiene: dinero. En ocasiones, las ideas y proyectos del creador, además de convertirse en un regalo para el resto (y siempre habrá quien no sepa, o no pueda, o no llegue a apreciarlo), se convierten también en dinero. Aunque no suele ser el creador precisamente quien se beneficia de ello (a veces sí), sino los productores, los intermediarios…

La Fundación Villalar, creada en 2003 al amparo de las Cortes regionales, sorprendió a finales de 2016 con una convocatoria novedosa y sugerente: nueve becas (una por cada provincia de la Comunidad), dotadas con 12.000 euros cada una, para que nueve artistas y creadores residentes en Castilla y León puedan desarrollar, a lo largo de un año, un proyecto concreto en cualquier campo (cine, literatura, artes plásticas, artes escénicas, música, fotografía, o cualquier combinación de los mismos…).

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El poema en la pared del CLA (la foto ha salido un poco distorsionada, pero sirva de testimonio)

PAISAJE DE INFANCIA EN LA COCINA

Alboronía, caldo, abuela,
huele la casa a piel de naranja,
hierros en el fuego, arroz con leche,
papilla, papaya, dulzura,
toda la nata en una pota.

Flotas en el algodón de un lecho de arreboles
sin saber cómo interpretar los petroglifos.
Cada cosa está unida a un nombre,
cada nombre tiene su propia vida.

Madre, manta, escaramuza,
te has clavado el alfiler en un sofoco.
¿Qué soñaste que no pudo ser?

Días de lluvia y de poner en orden las cosas.

ELOÍSA OTERO

[* Nota: Este poema se puede leer en las paredes del Centro Leonés de Arte (CLA), en la primera planta, junto a otros poemas de autores como Antonio Gamoneda, Díaz Caneja, Aldo Sanz o Jorge Pascual.]

Diego Gutiérrez y Rodrigo Martínez, el dúo Tarna, en la última página de El Día de León. / Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

RODRIGO MARTÍNEZ Y DIEGO GUTIÉRREZ
/ Músicos

CANTAR Y CONTAR

Mientras sigue reelaborando el cancionero popular leonés y prepara su tercer disco, el dúo Tarna celebra dos lustros de amistad y alquimia musical

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 27 de enero de 2018 en la última página de El Día de León)

Diez años llevan reinventando el folk leonés, “la música tradicional de nuestros abuelos, pero con un toque nuevo”. Romances, titos, jotas, canciones de trabajo, de amor, de fiesta, de boda… que, además de recordar cómo era antaño la vida rural, siguen expresando emociones y sentimientos muy profundos. “No se trata de reproducir un legado, sino de revisitarlo para volverlo actual. Se trata de cantar y contar, de redescubrir nuestra música de raíz, reelaborarla y, sobre todo, poder compartirla”. El dúo Tarna lo hace a fuego lento, escarbando en la tradición, aportando cada uno lo mejor de sí para que esos cantares resurjan vivificados e intensamente bellos.

Rodrigo Martínez (1982) y Diego Gutiérrez (1978) son muy distintos. Rodri es extrovertido y despistado; Diego más ermitaño y formal. Comparten espíritu solidario y un saber musical aprendido de los mayores. “Antes, en los pueblos, siempre se cantaba. Mi abuela Aurora, de Valdealiso, tiene 82 años y es una enciclopedia de canciones, muchas se las enseñaron su padre y su abuelo”, explica Rodri. Con ella grabó un disco en 2012, ‘Aurora’, en el que la abuela interpreta una mínima parte de su enorme repertorio, acompañada por su nieto a la gaita. También Diego recuerda que su abuelo “cantaba y tocaba la caña para acompañarse”.

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OPINIÓN / VILANOS

Palabras para entender el mundo

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 20 de enero de 2018 en El Día de León)

Sin duda estamos hechos de palabras. Ellas son nuestras herramientas para la comunicación, el afecto, el pensamiento y la imaginación. Con las palabras se puede herir o curar, construir o destruir, enfadar o alegrar a alguien, alabar o difamar, esclarecer o engañar, seducir o escandalizar… Hay palabras que pronunciadas en un determinado momento, y de una cierta forma, son capaces de cambiar las circunstancias. Y no porque existan palabras mágicas en sí. La magia sólo está en el cómo, cuándo, dónde y por qué las pronunciamos. También hay palabras que nos dibujan como humanos, y que definen las épocas que nos toca vivir. Cuando en 2011 le preguntaron a Antonio Gamoneda por su palabra preferida, para celebrar el Día del Español, el poeta contestó sencillamente: “Tú”. Y lo explicó así: “Son sólo dos fonemas, pero que conllevan el reconocimiento de la realidad existencial de otro ser. Y eso es importante, en nuestra vida y en la de todos”.

El neologismo “aporofobia”, que da nombre al “miedo, rechazo o aversión hacia la pobreza y hacia las personas pobres”, ha resultado elegida “palabra del año 2017” por la Fundación del Español Urgente (promovida por la Agencia Efe y BBVA). Tras haber escogido “escrache” en 2013, “selfi” en 2014, “refugiado” en 2015 y “populismo” en 2016, esta Fundación optó en 2017 por un término que muchos no habíamos escuchado antes, pero que alude a una realidad social tremendamente arraigada y muy antigua: la repugnancia y hostilidad ante las personas pobres, sin recursos o desamparadas.

“Aporofobia”, que en septiembre de 2017 fue incluida en el ‘Diccionario de la lengua española’ de la RAE, es una palabra acuñada en los años 90 por Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, para llamar la atención sobre el hecho de que muchas veces el rechazo a inmigrantes, refugiados o personas de otras etnias se denomine “xenofobia” o “racismo”, cuando en realidad ese rechazo se produce porque esas personas son pobres. Y los pobres, esa fobia, la sufren siempre. Según una investigación realizada en 2015 por el Observatorio de Delitos de Odio, en España el 47% de las personas sin hogar ha sufrido un delito de odio por aporofobia, y de estas personas el 81% habría sufrido estos delitos en más de una ocasión. Sin embargo, solo el 13% denuncia los hechos.

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David ‘Gufer’ en la última página de El Día de León. / Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

DAVID FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ, ‘GUFER’
/ Pequeño empresario, ferretero, músico

DAME UN CHISME PARA…

“Mantenemos la forma campechana de despachar”, afirma este bajista rockero que relevó a su padre al frente de una ferretería en La Sal

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 13 de enero de 2018 en la última página de El Día de León)

Gufer, la ferretería entre doctor Fléming y doña Urraca, no es sólo un apretado y ordenado bazar colmado de artículos muy variados. “Tenemos un poco de todo, desde una punta a una churrera de aquellas de la abuela…”, dice David, el alma de este pequeño negocio que en tiempos de crisis, y pese a la competencia, ha logrado mantenerse y ampliar el local.

Abundan las ferreterías en el viejo barrio ferroviario y también los bazares chinos (hay uno justo al lado), pero a David no parece importarle. ¿Su secreto?: “Ofrecemos calidad (primeras marcas), servicio (puede venir cualquiera, sin saber muy bien lo que va a necesitar, y le asesoramos) y precio (es preferible ganar menos y que entre más gente)”. Todo el barrio lo sabe. Detrás del mostrador, David y su colega Javi (por las mañanas también está Noelia) atienden a los clientes con rapidez y viveza, preguntan, buscan la mejor solución al problema (un manguito, un ahuyentador de animales, un grifo, una herramienta, una cerradura…). Siempre se aprende algo de estas conversaciones, mientras se espera a la cola. “Ferretería de barrio, buenísima atención, pocas quedan de este tipo”, “Esmerada y profesional atención”, “Calidad y servicio profesional, se encuentra de todo al mejor precio”… son reseñas que se pueden ver en Google.

“Esta ferretería tiene casi 40 años y ha mantenido la forma campechana de despachar”, señala David. “Intentamos servir a la gente, entender sus necesidades, tratarla bien, tener paciencia. Mi padre decía que hay que estar agradecido al que entra por la puerta, que es el que te da de comer. Cuesta mucho hacer fiel un cliente”.

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Página de opinión en El Día de León. 6-7 de enero de 2018.

OPINIÓN / VILANOS

Hacia una nueva sensibilidad con los animales

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 6 de enero de 2018 en El Día de León)

¿Una de las mejores noticias del año que dejamos atrás? No tengo duda: la aprobación por el Congreso a mediados de diciembre, por unanimidad, de la proposición de Ley para que los animales dejen de ser considerados “cosas” y sean reconocidos jurídicamente como “seres sensibles”, o lo que es lo mismo, como “seres vivos dotados de sensibilidad”. Se trata de un pequeño paso para los humanos, pero también de un gran paso para los animales en este país.

Hasta ahora, para el Derecho español, los animales eran considerados cosas, meros bienes susceptibles de apropiación y de libre disposición por parte de sus propietarios. En 2015, la publicación del libro ‘El Derecho de los animales’ —un ensayo colectivo a cargo de filósofos, juristas y etólogos, editado por Marcial Pons— abrió nuevas puertas a la concienciación, al cuestionar este anacrónico estatuto jurídico y poner sobre la mesa “una nueva frontera moral”: el respeto humano al resto de animales. “Los argumentos que a favor o en contra de los derechos de los animales elaboran los polemistas es un asunto de apasionante actualidad, pero el debate de la comunidad científica internacional sobre la ‘condición animal’ da fe de lo que podemos considerar como el comienzo de una transformación cultural. Pensadores, científicos y juristas contribuyen con sus estudios a dar forma a una nueva sensibilidad y por ello es probable que sus hallazgos rectifiquen el modelo antropológico que hasta ahora nos ha servido de referencia”, apunta el escritor Basilio Baltasar en el prólogo de ‘El Derecho de los animales’.

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Nota: Hace un año, Kristine Guzman me invitó a participar con un texto en el catálogo del artista holandés herman de vries; y me insistió en que hablara de la tierra (leonesa, tan mía) desde el corazón. Al principio me costó, y luego podría haber seguido y seguido… ¡Gracias, Kristine! Me encanta el catálogo, y también la obra y la figura de este artista y poeta de la simplicidad, de la naturaleza y de la vida… Su exposición “chance & change” (casualidad / oportunidad y cambio) se puede ver en el MUSAC hasta el mes de febrero de 2018.
Mi texto acompaña en el catálogo la parte de la exposición de herman de vries que tiene que ver con las tierras de León —este artista ha ido construyendo a lo largo de los años un museo de las tierras del mundo—.

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cuaderno de notas

(inspiración, expiración) de la tierra

por: eloísa otero

“Ya nadie nos moldea con tierra y con arcilla,
ya nadie con su hálito despierta nuestro polvo”.
Paul Celan

“El más pequeño acontecimiento repercute en el devenir de la entera comunidad y en el curso de los astros porque las fuerzas espirituales de arriba dependen de la influencia y energía que reciben de abajo. Ayer estábamos aquí y mañana ya no estaremos, pero incluso en nuestra ausencia permaneceremos siempre y no sólo en el recuerdo que hayamos dejado, sino verdaderamente en los otros, porque un hombre lleva en su interior a todos los hombres”.[1]
Moisés de León

Algo se activa en mi cuerpo, y en mis entrañas, cuando regreso a uno de los pueblos de mi imaginario después de muchos años. Un pueblo ahora desolado, casi fantasmal, del que han huido los pájaros y donde aún sobreviven algunos perros ladrando para ahuyentar a la muerte.

Entro en una de las casas de piedra que amenaza ruina, la puerta de madera está entreabierta, crujen los goznes como urracas. Inexplicablemente el interior apenas ha sido arrasado. Desde la pared, una cabeza de ciervo con hermosas astas me da la bienvenida. Todavía pende un cuadro ladeado en el que un pincel infantil esbozó unas mieses amarillas pobladas de avutardas bajo el cielo azul sembrado de nubes y palomas. Al lado, una chaqueta de lana apolillada cuelga de una pezuña de jabalí, en un perchero surrealista. Huele a madera mojada y a cañerías. Es un olor añejo, desagradable, que apenas reconozco.

Si tuviera que describir la tierra de mis raíces buscaría aromas capaces de transportar el espíritu a un mundo feliz que ya no existe: leña recién cortada, humo de hoguera, jazmín y lilas, hierbabuena, boñiga de vaca, membrillos, niebla sobre la ropa recién lavada y tendida en la huerta… Pero en mis evocaciones, nada más aflorar, esos aromas se desvanecen como polvo en un halo de luz fugaz.

Así que cierro los ojos, salgo a la calle vacía y tomo aliento de ese aire que ahora huele a primavera y a hierba verde, antes de que se disipe, para emprender un camino sin retorno a través de los paisajes amados que atan mi memoria al olvido. Como un manantial, dejaré que fluyan recuerdos y palabras de otro tiempo.

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Pablo García (Pablo Je Je) en la última página de El Día de León. / Fotografía: Adrián Gález.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

PABLO GARCÍA (PABLO JE JE)
/ Ilustrador y fotógrafo

VUELTA DE TUERCA A LO REAL

Como hay miles de Pablos García, este artista del humor y del collage firmaba Pablo Ga Ga. Hasta que llegó Lady Gaga… y se puso Pablo Je Je

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 30 de diciembre de 2017 en la última página de El Día de León)

Quedamos en su casa, en el corazón del Barrio Húmedo. Al llamar a la puerta, los bigotes que ejercen de felpudo dibujan la primera sonrisa. Pablo ha preparado un almuerzo riquísimo y hablamos de su trayectoria. “Me considero ilustrador, pero la fotografía me vuelve loco”, dice. Ha ganado, entre otros, el Premio Nacional de Fotografía Científica (con la imagen de un perro oliendo a un escarabajo) y ha montado exposiciones bien distintas. La última, ‘Corto y cambio’, se puede ver estos días en el Centro Leonés de Arte (CLA). Si la visitan, se sorprenderán riendo ante sus divertidos collages llenos de ironía, imaginación surrealista, inteligencia y paradojas… Porque si algo derrocha este creador es sentido del humor, inseparable de su mirada crítica. “Empecé con los collages en 2016, como terapia. No tenía trabajo y me apunté a un proyecto en la Red, donde cien autores realizan un collage cada día a partir de una misma imagen. Fue un gimnasio para mí, empecé a dar una vuelta de tuerca a las imágenes…”.

Es en sus libretas donde plasma sus ideas, aunque luego las trabaje en el ordenador. “Llevo toda la vida con un lápiz entre las manos, mis libros de infancia están llenos de dibujos. Mi madre era patronista y mi abuela, a sus 90 años, sigue cosiendo y hace tapices… es una artista. Con ellas aprendí que el arte puede ser terapéutico”. Pablo siempre fue de ciencias puras. “Me matriculé en Agrícolas, pero no me gustó. Un amigo me animó a preparar el acceso a Bellas Artes en Salamanca, y esa carrera divertida y sanadora me cambió la vida”. Tras especializarse en Diseño y Audiovisuales trabajó en publicidad y luego diez años dando clase en un colegio concertado, sin renunciar a su obra personal. A esa etapa pertenece ‘Desideratum’, una serie de retratos “de personajes con vidas difíciles, alejados del canon de belleza”, collageados a partir de fotos superpuestas. “Soy tímido; por no atreverme a fotografiar a gente que me llama la atención, empecé a crear pequeños monstruos y acabé poniéndoles un aura, son entrañables”.

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“Complot familiar”. Mi contribución al libro “La palabra en la noche” (Editorial Cultural Norte, León, 2017), con relatos y poemas alegóricos a la Navidad de una treintena de autores leoneses, recopilados por Mara Ramos Diez:

Navidad 2017.

OPINIÓN / VILANOS

La Sanidad que nos duele

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 23 de diciembre de 2017 en El Día de León)

Deberíamos protestar más, quejarnos más, como trabajadores o como usuarios, cuando algo en el sistema público no funciona y cuando no se respetan nuestros derechos, en lugar de resignarnos. El próximo 20 de enero está convocada una gran manifestación en Valladolid, bajo el lema “Nos duele la Sanidad”, para denunciar, una vez más, el decadente estado de este servicio y para reivindicar una Sanidad cien por cien pública, universal y de calidad.

Uno de los muchos síntomas del mal estado de la Sanidad en esta Comunidad es que Medora, el sistema informático que regula las consultas y citas médicas, el acceso a historiales de los pacientes, la prescripción de recetas… cada poco se cuelga y se cae. Su renqueante funcionamiento desde hace más de 14 años no solo perjudica a los pacientes y usuarios, sino que pone zancadillas al trabajo de muchísimos profesionales sanitarios. Estas últimas semanas lo hemos sufrido cuantos hemos tenido que acudir a un centro de salud, ya que Medora ha estado inoperativo hasta cuatro días seguidos, para desesperación de pacientes, médicos y enfermeros. “Lo siento, pero se ha caído el sistema informático y no podemos hacer nada. Pidan cita de nuevo para otro día…”. La doctora del centro de salud de un pueblo a las afueras de León explicaba así, a las personas que esperábamos consulta el pasado lunes, que no iba a poder atendernos, ni acceder a nuestras historias clínicas, ni darnos recetas, ni nada. Días antes me había sucedido lo mismo en otro centro de salud de la capital, al que acudí para resolver asuntos de un familiar.

Hace tiempo que los partidos de la oposición piden la destitución del consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, y no solo por los graves fallos que arrastra el sistema Medora. Porque el problema va más allá: es estructural. Esta misma semana el portavoz de Podemos en las Cortes regionales, Pablo Fernández, ha vuelto a pedir a Sáez Aguado que rinda cuentas sobre cuáles son las empresas que gestionan el sistema Medora y si han sido siempre las mismas. También sobre el coste que ha tenido este sistema para las arcas públicas desde el año 2010. Porque resulta que nada se sabe, nada sabemos los ciudadanos, a ciencia cierta, sobre esas “pequeñas” cuestiones, al parecer tan “íntimas” o tan “privadas” de la Consejería, relacionadas con la gestión de la sanidad pública en Castilla y León. Pero el consejero, que tiene pendientes en las Cortes más de 40 comparecencias, sigue negándose a informar, evidenciando la falta de transparencia del Gobierno regional y de su consejería.

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Juan Mayoral en la última página de El Día de León. / Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

JUAN MAYORAL
/ Prestidigitador, creador de trucos

EL SUEÑO DE LA MAGIA

Ha saboreado el mejor éxito dentro de su profesión: alcanzar la meta más alta dentro del anonimato. Y no se le ha subido a la cabeza

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 16 de diciembre de 2017 en la última página de El Día de León)

Pongamos que hay cien magos importantes en el mundo. Y que uno de ellos vive y pasa desapercibido en León. Se llama Juan Mayoral y desde 2004 es el responsable de que los mejores ilusionistas del planeta pasen por esta ciudad en navidad. Un sueño cumplido. “Los magos nos conocemos todos, somos una familia. Sé lo que ha inventado cada uno, porque los trucos tienen autor”.

Juan Mayoral (León, 1958) fabricó sus primeros trucos con nueve o diez años. Había visto actuar a un mago en el colegio y ese día supo que quería ser profesional. Su hermana le regaló un libro de magia, y empezó a crear sus artilugios y a cultivar secretos. Siendo adolescente ya actuaba en discotecas, colegios, salas de fiesta, asilos de ancianos… Cuando terminó el COU, pese a oposición de la familia, dejó de estudiar para iniciar su gran carrera autodidacta. Se puso un nombre artístico: Alex el Mago. Alcanzó cierta fama… Y de pronto desapareció, dejando un halo de misterio.

Durante veinte años, o más, sus admiradores le perdieron la pista. Pero Juan Mayoral seguía aquí, en su casa del Barrio Húmedo, creando trucos y viajando en solitario por los cinco continentes, actuando y dando conferencias en congresos internacionales de magos, para vender sus creaciones a los mejores profesionales. “Me ha ido muy bien. El mercado de la magia es mundial. Hay grandes magos, no son muchos, pero también hay millones de aficionados que te compran los trucos”. Para llegar ahí tuvo que formarse en distintas disciplinas: teatro, química, mecánica, electrónica, psicología… “Entiendo de muchas cosas que sirven para la magia, me he formado preguntando, asesorándome con personas que saben. Conservo un maletín pequeño, con los trucos que fabriqué de niño. Viajo con él. Cuando doy conferencias, al final muestro esos objetos y explico que en ese maletín se encuentra el secreto de la magia. Porque, en la infancia, la cantidad de energía que uno deposita en un sueño es la semilla de lo que uno va a ser en su vida”.

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Presentación del libro de Ignacio Fernández en el Coherencia Ecobar de Ponferrada.

Presentación del libro “Postcontemporáneos”, de Ignacio Fernández Herrero, con Xosepe Vega y el editor Héctor Escobar, en Ponferrada, el pasado 13 de diciembre de 2017.

El libro, publicado por Eolas Ediciones, reúne artículos publicados durante cuatro años bajo ese epígrafe en la plataforma digital TAM TAM PRESS. Con prólogo de Salvador Gutiérrez (profesor de la Universidad de León y académico de la RAE) e introducción de Eloísa Otero (periodista y editora de Tam Tam Press).

 

OPINIÓN / VILANOS

¿Contra qué enloquecemos?

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 9 de diciembre de 2017 en El Día de León)

Parece, a veces, que tan solo una especie de membrana muy fina separase la sinrazón de la cordura, una membrana que se puede romper muy fácilmente, por distintas circunstancias. Como advirtió el escritor Paul Bowles: “Cualquier cosa le puede suceder a cualquier persona en cualquier lugar y en cualquier momento”. Y cómo anotó el pintor Basquiat: “Sé que un día doblaré una esquina y no estaré preparado para lo que me encuentre”.

Esta crisis y todo lo que se ha llevado por delante (estabilidades, derechos, trabajos, sueldos, hogares, sueños, expectativas de futuro…) ha provocado sin duda un incremento significativo de los trastornos mentales. Y es que ahora mismo hay demasiados ciudadanos en riesgo de exclusión social, demasiadas personas válidas y habilidosas sin trabajo, demasiados jóvenes sin horizontes, demasiados ancianos cada vez más solos, demasiados seres humanos vulnerables abandonados a su suerte… ¿Quién no conoce a alguien más o menos cercano (entre la familia, amigos, conocidos…) en esa situación?

Se habla de nuevos trastornos mentales, que apenas empezamos a entrever, a los que se suele englobar en el apartado genérico de “trastornos de personalidad límite”, un cajón de sastre al que va a parar todo lo que no se sabe cómo nombrar, o cómo diagnosticar.

¿Por qué enloquecemos? ¿Contra qué enloquecemos? Entre las muchas respuestas posibles, hay una que da vueltas en mi cabeza: a veces enloquecemos contra nosotros mismos, cuando nos sobrepasan las dificultades, cuando no logramos encontrar nuestro lugar en el mundo y no sabemos cómo asumir las responsabilidades que el día a día o las circunstancias nos deparan.

Pero, además, existe en nosotros algo increíblemente delicado: la química (del cuerpo, del cerebro, del alma…), que cuando por determinadas causas se desequilibra puede llegar a alterar gravemente nuestra personalidad, percepción y comportamiento.

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Sabine Dahrendorf en la última página de El Día de León. / Fotografía: Ana M. Díez.

PERSONAJES A LA ÚLTIMA

SABINE DAHRENDORF
/ Bailarina y coreógrafa

LA VIDA EN DANZA

Aunque nació en Alemania, León es una de las tres ciudades de su vida, un lugar “donde todo es posible”

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 2 de diciembre de 2017 en la última página de El Día de León)

Cuando Sabine me invita a uno de los cinco módulos de danza que va a impartir este curso en la Universidad de León, no lo dudo. El taller tiene lugar en La Pequeña Nave, cuartel general de los artistas de circo-teatro más colaborativos de la ciudad. Hay veinte personas apuntadas, una de ellas ciega, y solo dos son hombres, aunque, como bien comenta alguien antes de empezar, “aquí no hay géneros”.

“Según cómo vivimos (contexto, experiencia, personalidad, peculiaridades…) así nos movemos”, comienza diciendo Sabine. El primer ejercicio consiste en “sentir lo que uno siente, cerrar los ojos, escuchar lo que puede emerger de ahí para, poco a poco, ser capaz también de sentir al otro, a los otros que están al lado, y abrir puertas o caminos entre los cuerpos de los demás con muchísimo respeto”, como susurra Sabine. La respiración, el pulso, los distintos ejercicios (plegar/desplegar, concentrar/expandir, enroscar/desenroscar…) conducen sin darse cuenta a explorar y descubrir movimientos, a llenar el cuerpo de sensaciones, a fluir con suavidad, y confluir, percibir, encontrarse… Sabine trabaja a partir de la interioridad y avanza hacia la interacción (escuchar, compartir, respetar la experiencia del otro…). Y yo descubro que para la danza y el movimiento no hay edad, como dice ella: “Cada uno tiene que encontrar su verdad, su manera de expresarse, y seguir buscando lo que resuena en nosotros”.

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OPINIÓN / VILANOS

Pulseras violetas

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el sábado 25 de noviembre de 2017 en El Día de León)

“La humanidad es la especie más estúpida: es la única donde los machos matan a sus hembras”, dejó dicho Françoise  Heritier, antropóloga y etnóloga francesa fallecida hace solo unos días. Para Heritier, que fue discípula del gran antropólogo social Lévi-Strauss, la violencia de género no responde a ninguna ferocidad natural, sino más bien “a un exceso de cultura, de cultura patriarcal”.

El IES “Ramiro II” de La Robla representó el pasado jueves a la provincia de León en una acción conjunta y simultánea contra la violencia de género que tuvo lugar en nueve centros educativos (uno por cada provincia) de Castilla y León. Este instituto de la Montaña Central lleva años realizando un encomiable trabajo educativo en esa línea –basado en la convivencia, la tolerancia y el respeto hacia la diversidad–, favoreciendo al mismo tiempo la resolución pacífica de los conflictos a través del diálogo y la comunicación.

En su página web, por ejemplo, se puede encontrar un completo dossier del proyecto “Pulseras violetas”, que el curso pasado le llevó a ser el único centro educativo leonés galardonado con uno de los tres premios a los mejores proyectos contra la violencia de género, concedido por la Consejería de Educación y la Fundación La Caixa. Un dato interesante es que este proyecto se haya realizado conjuntamente con el Ayuntamiento de La Robla –que desde hace tres años dedica una semana al año a la lucha contra esta lacra social–. En los talleres, debates y múltiples actividades programadas a lo largo del curso, tanto en el instituto como en el pueblo, participaron y se implicaron muchos de los 36 profesores y de los casi 500 alumnos del centro, bajo la coordinación de la psicóloga municipal, Maru, el orientador del IES, José Aurelio, y la profesora de Biología, Victoria López Ram de Viú. Todo un ejemplo de colaboración entre distintas instituciones, en este caso municipal y educativa.

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